Miles de personas participaron ayer en la procesión del Domingo de Ramos en Jerusalén, que siguió la ruta que, según la tradición, recorrió Jesucristo en burro en su entrada triunfal en la ciudad, entre la iglesia de Betfagé, en el Monte de los Olivos, y el templo de Santa Ana, en el interior de la Ciudad Vieja.
En el recorrido participaron cristianos árabes locales, además de numerosos peregrinos venidos de todo el mundo para la Semana Santa. Al final de la procesión caminaba el patriarca latino de Jerusalén, Michel Sabbah, acompañado de otros responsables católicos locales, como el custodio de Tierra Santa, Pierbattista Pizzaballa. Es la última vez que Sabbah participa en la procesión como patriarca, ya que el miércoles cumple 75 años y debe presentar su renuncia al Papa.
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