Titín-Laskurain vencen a Olaizola II-Mendizabal y se jugarán contra ellos el título
Fue el segundo partido más rápido y menos peloteado del Parejas 2008, pero cada tanto, cada pelotazo se vivió con una intensidad frenética. Olaizola II-Mendizabal y Titín III-Laskurain volverán a verse las caras en la final el próximo día 30.
La pareja de Aspe e impuso 22-12 en un choque que tuvo muchas aristas, detalles y tres líneas argumentales, tres historias.
Para Aimar Olaizola y Oier Mendizabal el objetivo prioritario era llegar a cinco tantos, picar el billete para la final cuanto antes. Lo demás vendría por añadidura. Salió el dueto de Asegarce con un grado de concentración máximo, a pesar de que Titín mostró sus armas con dos paraditas (0-2) como punto de partida. Tardaron 10.31 minutos (3.44 reales) y 85 pelotazos en llegar a su primera meta. Cuando lo lograron tras un fallo de Laskurain no hubo ni el más mínimo gesto de alegría, ni celebración. Querían ganar el partido. Oier Mendizabal se mostraba sólido y seguro atrás, mientras que Olaizola no daba puntada sin hilo en cada pelotazo, y hacía crujir los resortes de Titín con ganchos endiablados, mandando atrás de sotamano o la dejadita. El de Tricio no terminaba de encontrar su sitio ni su juego en el Atano.
Pero en la particular lucha contra el reloj y el tanteador que era ayer el partido en el recinto donostiarra, Titín hizo valer su experiencia, sus miles de kilómetros que lleva en esto de la pelota. No perdió la calma, arropó a Laskurain, apretó los dientes y siguió trabajando, madurando cada pelotazo.
El desplome de Mendizabal
La segunda línea argumental de la semifinal arrancó con un zurdazo atrás de Titín con el que se hizo el 12-10. El de Tricio soltó un puñetazo al aire de rabia y se fue al cestaño con Laskurain. Cogieron una pelota de Pumpa de más bote e iniciaron su asalto a la final.
El de Tricio alargó y bombeó el saque, buscó la pasa para evitar el aire de Aimar, y empezaron a apretarle las tuercas a Mendizabal, y al herniarra de entró un pajarón de libro. La solidez y confianza que había mostrado en la primera parte del partido saltó hecha pedazos. No restaba con confianza (encajó cinco saques casi seguidos), y cuando lo hacía dejaba pelota clara al delantero de Tricio para rematar o a Laskurain. Aimar Olaizola vio pasar y perder el partido por delante sin poder hacer absolutamente nada. La tacada azul de 13 tantos fue demoledora.
Ganar 10 partidos y sin final
El tercer argumento en el Atano fue amargo, crudo. Barriola se animó a ver el partido, se sentó junto a una columna en la última fila de cancha. El gesto de su cara fue cambiando con el marcador. Esperanzado hasta el 12-9, nervioso con el 12-12 y desesperante con el 12-18. Al tercer saque seguido de Titín (12-20), el leitzarra se levantó y abandonó el Atano a la carrera. Después de 11 partidos, y con 10 victorias en el zurrón Gonzalez-Barriola se quedan sin final. Paradójico, duro, cruel y lo que se quiera, pero real.
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