Los corredores de la París-Niza tomaron la salida de la última etapa en Niza con unos minutos de retraso para protestar por el control antidopaje al que fue sometido el belga Kevin Van Impe al día siguiente de perder a su hijo, que murió pocos días después de nacer. Los responsables del sistema belga antidopaje se presentaron en el crematorio y exigieron a Van Impe un control de orina inmediato.
"Es muy posible que se hayan rebasado los límites", dijo Philiphe Gilbert, miembro del consejo de la Asociación Internacional de Corredores (CPA). "Queremos dar nuestro apoyo a Van Impe y dar un toque de atención para que esto no se repita".
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