Los trabajadores de Dornier, empresa adjudicataria de la zona azul de Pamplona, mantuvieron ayer un paro de dos horas, entre las 10 y las 12 de la mañana. Lo hicieron en protesta por el juicio que comenzó ayer contra dos de las trabajadoras, acusadas de un delito contra los derechos de los trabajadores por "seguir e insultar" a otras compañeras que sí querían trabajar durante la huelga de Dornier en 2006. El fiscal solicita tres años de prisión para cada una de ellas y una multa de 4.
800 euros. La acusación particular pide 20 meses de prisión, indemnizaciones de 3.000 y 6.000 euros y una multa de 1.800. El juicio ha sido aplazado hasta el día 31 por la ausencia de un testigo. Unos 70 trabajadores se concentraron en el Palacio de Justicia antes del juicio, de 10.30 a 11.
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