Otra de las peculiaridades de este olivo es su fruto, ya que da olivas un año sí y otro no
SI alguien busca la casa de Rubén Alonso Argüello, no le va a resultar complicado encontrarla. En la entrada de la vivienda, en una zona residencial de Egüés, se levanta un gran olivo, de entre 600 y 700 años. Procede de una finca situada en una sierra ubicada entre las localidades de Fitero, en Navarra, e Igea, en La Rioja, y ya lleva más de año y medio compartiendo domicilio en Egüés.
Alonso, 40 años, casado y padre de tres niñas, es un apasionado de este tipo de árboles. Cuenta maravillado cómo el ejemplar que posee superó el último invierno, incluso con churretes de hielo colgando de sus ramas. "Me considero un fanático de los olivos. Creo que éste sería capaz de superar hielos perpetuos. Bueno, es un poco exagerado, pero es una variedad muy fuerte". Para conocer la edad, encargó un estudio genético de la acecua (base del árbol) y el tronco.
El olivo pertenece a la variedad Macho. Tiene una altura de 3 metros, con una copa de casi seis metros de diámetro. La base mide 1,90 metros de ancho. "En esta zona de Navarra no existe esta variedad. Crece de forma silvestre más al sur. En la finca que tenemos en término de Igea han crecido varios. Otros dos están en casa de mi hermana, en Azoz y en la de un amigo, en Sagaseta".
El traslado tuvo su peculiaridad ya que duró unos cuantos días desde que se preparó la tierra para poder sacar el ejemplar sin dañar sus raíces, hasta el transporte especial que se requiere para viajar con un árbol de 10.700 kilos. "Entre cuatro o cinco horas tardó el árbol en completar el viaje. A la altura de Tafalla, hubo que parar para cortarle las ramas y así poder continuar".
Finalmente quedó instalado en la entrada de la vivienda. "La riqueza y diferencia de este olivo reside en la base o raíz. Se puede considerar como el cerebro del árbol. De hecho, aquí se encuentra la savia de este olivo. Para hacer bonsais, se utiliza un pedacito de esta base", comenta.
Pocos cuidados
Rubén Alonso se encargó de preparar el espacio que ocupa el olivo y utilizó una tierra especial. La base la ha enmarcado con diversos tablones, traviesas de la vía del tren en Castejón. "El olivo no me exige grandes cuidados. Es muy fuerte. El cobre es el mejor tratamiento que se le puede aplicar, ya que elimina el pulgón y una plaga llamada negrilla. No es necesario regarlo mucho, con un poco de agua y la lluvia es suficiente. Tengo que podarlo y limpiar la base de las hierbas, pero mis hijas me ayudan", señala.
Otra de las peculiaridades de este olivo es su fruto. Todavía no se ha estrenado en Egüés, ya que da olivas un año sí y otro no, o dos años no y al siguiente sí. "Las olivas son muy grandes y se vuelven negras. Cada olivo produce entre 60 y 80 kilos. El fruto tiene gran cantidad de ácido oléico y el aceite es más sabroso, con un verdor extraordinario. Es una variedad parecida a la picual", explica Alonso.
Atención: Tu petición no ha sido procesada correctamente. Comprueba que has rellenado todos los campos obligatorios correctamente y vuelve a intentarlo.
(*) Todas las opiniones que tengan rellenados estos campos pueden aparecer publicadas en el periódico impreso
Rubén Alonso Argüello trasladó el olivo desde su finca en Igea hasta su jardín en Egüés. ESÚS GARZARÓN
Rubén Alonso Argüello trasladó el olivo desde su finca en Igea hasta su jardín en Egüés. ESÚS GARZARÓN
© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual