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VERANO

El hombre y la piedra confluyen en Leitza

El levantador de piedras Iñaki Perurena y su hijo Inaxio, también harrijasotzaile, han construido en su caserío de Leitza "Peru-Harri, un parque con esculturas al aire libre donde recorren la historia de la piedra. Ahora se abre al público.

Actualizada Lunes, 17 de agosto de 2009 - 04:00 h.
  • P.F.L. . LEITZA.

UNA escultura de un levantador de piedras, un gigante de ocho metros de altura, sorprende situado en medio del monte en el barrio Erasote de Leitza, junto a la sinuosa carretera que conduce a Uitzi. La enorme figura está en el caserío Gorrittenea, donde el harrijasotzaile Iñaki Perurena y su hijo Inaxio han construido el parque Peru Harri, espacio que ahora se abre el público, con visitas guiadas por los mismos propietarios.

Maite Zubitur, esposa y madre de los protagonistas y su hija Maite, ejercen de guías.

Peru-Harri es mucho más que un museo al aire libre sobre el levantamiento de piedra o el deporte rural. Es una forma de contar la historia y la cultura a través de la piedra. Su relación con el hombre, desde las cuevas en las que se refugió, los monumentos megalíticos en los que se enterró, las casas que construyó, las piedras que lanzó, en definitiva, las que levantó para avanzar en el devenir de la vida. Es lo que quiso reflejar Iñaki Perurena Garciarena, de 52 años, cuando hace ya seis, se embarcó en esta peculiar aventura. Perurena lleva 35 años dedicado al levantamiento de piedra. Revolucionó la modalidad, la hizo mediática, la dio a conocer. Dice que la ama como nadie. Encontró el apoyo de su familia, de su hijo Inaxio, también harrijasioatzaile, de su mujer, Maite, y de sus otros dos hijos, Maite y Xabier.

El caserío Gorrittenea, adquirido por la familia hace varios años, es la base de operaciones del conjunto, un parque que la familia ha construido con sus propios manos, guiados por su instinto y sin ayuda económica. El resultado sorprende, empezando desde el interior. En la planta baja del caserón de piedra, han querido emular la plaza de un pueblo. En el centro sitúan piedras de distintos tamaños y pesos y, sobre ellas, descansan los chalecos y las fajas que utilizan los harrijasotzailes. En ese punto arrancan las visitas guiadas que se han puesto en marcha este verano, poco después de que el parque se abriera oficialmente. El lugar entra en el circuito previsto por el departamento de Turismo que ofrece visitas gratis a las personas que se alojan en Navarra. De este modo, muchos catalanes, madrileños o valencianos, entre otros, han pasado ya por allí. También personas que llegan por su cuenta. Un video, igualmente de creación "casera", resume en la misma estancia de piedra y madera la historia de esta modalidad deportiva y recuerda a varios de sus protagonistas. Los Perurena también abren la ganbara, la parte más alta, donde han adecuado un museo repleto de fotografías antiguas y más recientes; de piedras, de fósiles, de recuerdos, en fin, donde hay hasta un hacha que Iñaki Perurena encontró en el prado de la casa, sólo dos días después de morir su padre. Las pruebas con el Carbono 14 asignan 4.000 años de antigüedad a la pieza, que guardan con especial mimo. Ya en el exterior, el recorrido comienza con varios artilugios y piedras de toneladas con los que padre e hijo reflejan desde el punto de vista de la física el alzamiento de las piedras. Lo hacen con ejemplos prácticos que dejan boquiabiertos a los visitantes.

El paseo continúa en el prado que es prolongación de la casa. Un conjunto de esculturas al aire libre, presididas por la figura del levantador. Pero hay más, dólmenes, un menhir, diferentes formas megalíticas, singulares representaciones de un brazo y una mano y una escultura más, dedicada a Pedro I, mariscal navarro a cuya trayectoria Iñaki Perurena quiso dedicar una estatua conmemorativa. Otro llamativo conjunto es el del dolmen encabezado por una gran boina.

Una antigua y original calera y una cueva que descubrieron en el entorno, completan el singular recorrido por el txoko de Iñaki Perurena, resultado de su empeño en dignificar la piedra.

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Una de las esculturas al fondo con varias personas atendiendo las explicaciones de la guía.

Uno de los dólmenes del parque, al fondo, el caserío Gorrittenea. P.F.L.

La guía Maite Zubitur muestra el chaleco de los harrijasotzailes. P.F.L.


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