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FIESTAS

Matriarcado de hasta tres generaciones y los hombres sólo para fotografiar

Durante el recorrido, abuelas, hijas y nietas compartieron filas mientras sus maridos inmortalizaban el momento

Actualizada Domingo, 2 de agosto de 2009 - 04:00 h.
  • S.E./M.M. . ESTELLA

Nadie sabe explicar por qué se deja la Bajadica del Puy sólo para las mujeres. Quizá como desagravio a su exclusión en la pañuelada que hoy, tras la procesión, protagonizarán los hombres desde la escalinata de la parroquia de San Miguel por estar en obras la habitual de San Pedro. Así que ayer, maridos, novios y hermanos sólo tenían un papel: o animar a las mujeres o, como la mayoría, inmortalizar el momento.

Uno de ellos era Carlos Isaba Aramendía que grababa a su mujer y a su hija de tres meses con la cámara de vídeo. "El acto es sencillo pero muy emotivo y más este año que es primero al que asiste mi hija. He grabado el tramo en el que se han incorporado porque no creo que, con la niña en brazos, mi mujer aguante todo el recorrido", explicó. Hoy, tomará el testigo y junto a su hermano protagonizará el ritual de la pañuelada. "Mañana será ella y mis dos hijas a las que les toque inmortalizar el momento", añadió.

Medio siglo

Entre las hileras de mujeres había todo un abanico generacional, desde bebés o incluso otras aún en camino, hasta veteranas como Maribel Garde, que a sus 73 años lleva acudiendo a la bajadica desde sus comienzos. Según esta estellesa, la tradición se remonta a medio siglo atrás, cuando en el Viernes de Gigantes el entonces alcalde cambió el recorrido de las figuras reales y los estelleses, que se quedaron sin contemplar la comparsa, decidieron retener a la comitiva. "Recuerdo que el Ayuntamiento tuvo que esperar toda la mañana para poder regresar a la casa consistorial", indicó.

Maribel Garde, que arengaba a las primeras filas para correr y hacer más rápido el recorrido, reconoció que ya no tenía fuerzas para cubrir el trayecto completo. "Pero lo he vivido desde sus comienzos así que vendré mientras el cuerpo aguante a bailar un tramo con una amiga porque para mí es uno de los días más importantes de fiestas". Y en el extremo contrario generacional, Ainhoa, que ya cumple siete meses y medio en la tripa de su madre. "Que salga con alegría desde pequeña", bromeaba Yaraimi Sobrino Martín. "Yo, desde que vivo en Estella, vengo todos los años porque es muy bonito".

María Pilar Miranda Lapuente acudió con su hija Leyre Zábal y su nieta, de cuatro meses, Eider Urraca. "Nací aquí y vengo todos los años desde Logroño donde ahora vivimos para disfrutar de las fiestas. Aunque mi hija todavía es demasiado pequeña para entender lo que ocurre en la bajadica, creo que es importante que esté aquí para mantener la tradición", explicó Leyre Zábal.

Su madre, que se encontraba muy emocionada, comentó que, aunque se sentía cansada, reservaba el tramo final para bailar con su nieta. "Mis hijas y yo nos reunimos este día y es muy importante para mí", añadió.

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TRES GENERACIONES. Ana Patón Selas, embarazada de Unai, con su hijos Iker y Nahia Legaria, de 3 y 8 meses, y su madre Agustina Selas Escribano. M.M.


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