Krisztian Vadocz ya está en casa. El jugador húngaro llegó a su domicilio de Mutilva doce horas después de haber salido de Jerez, cuando tuvo que abandonar la expedición osasunista al conocerse que había dado positivo por gripe A.
A las ocho y media de la mañana llegaba a casa de Vadocz la ambulancia con el centrocampista magiar en el interior. Había salido a las nueve menos cuarto de la noche del hotel Barceló Montecastillo, en cuyo edificio Fórum se encuentra alojado Osasuna desde el día 22.
La decisión de que viajase hasta la capital navarra en ambulancia la tomó el propio club como medida preventiva, aunque el jugador se encuentra bien. Sin embargo, el club quiso tomar todas las precauciones posibles.
El viaje fue tranquilo y el jugador lo realizó en su mayor parte dormido, según comunicó él mismo al club a su llegada a Mutilva. También reconoció su alivio al llegar por fin a casa, después de cinco días de encierro forzoso, desde que el jueves sintió los primeros síntomas febriles y fue aislado a una habitación del hotel, hasta que fue ingresado en la clínica Jerez y de nuevo volvió al hotel, solo, sin contacto con sus compañeros. La decisión de trasladarle a Pamplona en ambulancia fue una medida de prevención epidemiológica, dentro de las recomendaciones de Sanidad para frenar la pandemia, pero también supuso sin duda una comodidad personal para el propio Vadocz, que se encontraba muy agobiado al no poder estar con el resto del equipo, ni entrenar ni tener contacto de ningún tipo con nadie, salvo el médico. Sólo entraron en su habitación el personal de limpieza y José Antonio Camacho para interesarse por su estado.
El positivo por gripe A de Vadocz fue rápidamente puesto en conocimiento por parte de Osasuna a la dirección del hotel, quien se encargó de transmitirla a todo el personal. Cuando se supo que el húngaro estaba contagiado, Osasuna también entendió que lo lógico era no continuar allí. El director del hotel, Miguel Barceló, estuvo al tanto en todo momento de la salida en ambulancia del jugador rumbo a Pamplona.
Ayer pasó un día más en la concentración sin síntomas, con lo que cumplen ya seis desde que Vadocz sintió el cuadro febril. En teoría, la posibilidad de contagio se considera dentro de un plazo de siete u ocho días, por lo que la expedición osasunista que hoy regresa a Pamplona todavía está en riesgo de haber contraído la gripe A, pero cada vez se desvanece más esta opción y crece la de que la celeridad del médico, Patxi Cipriáin, en aislar a Vadocz desde el primer momento, fue fundamental para evitar algo que hubiera sido bastante probable en la convivencia de un colectivo de 47 personas, entre jugadores, técnicos, médicos, directivos y periodistas.
Hoy vuelve a Pamplona el contingente rojillo y, si no hay novedades en las próximas horas, el episodio se recordará como uno más de las accidentadas concentraciones de los últimos años. Osasuna no se libra últimamente de las desgracias, ya que antes de la gripe A de Vadocz (sin olvidar la varicela de Nekounam, curiosamente más molesta y duradera pero menos mediática), estuvo la malaria de Webó hace tres años o la grave lesión de Hugo Viana hace dos. En Boltaña hubo tregua.
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