La Universidad de Navarra galardonó ayer a la pamplonesa María Galbete Guerendiáin, de 94 años, por su constancia al haber participado entre 2003 y 2008 en el Programa Senior, dirigido a personas mayores de 50 años
María Galbete Guerendiáin (Pamplona, 1914) fue una de las pocas universitarias que había en España en los años 30. Estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Zaragoza, pero, según dice, nunca llegó a trabajar en algo relacionado con esta disciplina.
A cambio, el comienzo de la Guerra Civil en 1936 le hizo ejercer de enfermera oficial; después, se casó con José Luis Los Arcos Elío, diplomático que ha representado a España en Casa Blanca, Fez, Beirut, Tánger, Luxemburgo y Copenhague, y ella con él. Hoy, María Galbete es viuda, tiene 94, 3 hijos (uno fallecido) y 7 nietos. En 2003 volvió a sentirse universitaria como alumna del Programa Senior para mayores de 50 años de la Universidad de Navarra, en el que ha participado hasta 2008. Ayer, en la clausura de la sexta edición del Programa Senior, la UN le entregó una mención de honor por su constancia.
¿Cómo valora su participación en el Programa Senior?
Me ha resultado una experiencia muy interesante. Me animé a participar en el programa porque me ilusiona mucho escuchar conferencias de historia y, si es historia navarra, doblemente. Las conferencias me entretienen, me amenizan, y las sigo con más interés que una película.
¿Necesitan las personas mayores actividades como ésta?
Hay que hacer propaganda de actividades así porque uno de los enemigos de la gente mayor es la pereza. Nos cuesta salir de casa. El último curso del Programa Senior no lo he hecho porque me supone mucho esfuerzo ir a la universidad a las cuatro y media de la tarde. Hay cosas por las que ya te cuesta más luchar, pero no por falta de interés sino por exceso de pereza.
¿Cómo recuerda su época universitaria de juventud?
Tengo buen recuerdo de aquella época y, como pasa ahora, había profesores más simpáticos, otros más inteligentes... No estudiábamos la carrera por cursos, sino por asignaturas. Lo hacíamos por libre.
¿Cómo es la vida de la mujer de un diplomático?
La vida es como cada uno la quiere vivir y la vida diplomática, aunque la gente se cree que nos pasamos con una copa en la mano, tiene bastante trabajo. La mujer de un embajador tiene que ser consciente de que está en un país porque es la mujer del embajador de España en ese país y por ello se interesa no sólo por la colonia española, que es lo principal, sino también por las compañeras y dar una buena imagen de España a la sueca o la norteamericana. Muchas veces, fuera tienen una imagen de España que no es muy exacta.
Cuando se viaja tanto, ¿se acaba olvidando uno de dónde es?
No, en absoluto. Pamplona siempre estaba muy presente.
¿Qué consejos da a los actuales estudiantes universitarios?
Que aprovechen lo que tienen, que no lo dejen pasar. Yo podía haber aprovechado más mis estudios.
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María Galbete, ayer, en uno de los pasillos del Edificio Central de la Universidad de Navarra. J.A.GOÑI
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