Autor de más de 80 libros de poesía, novelas, cuentos y ensayos, arrastraba un delicado estado de salud
El escrito uruguayo Mario Benedetti murió ayer en Montevideo a la edad de 88 años, informaron fuentes próximas a su familia.
Benedetti, que arrastraba un delicado estado de salud, se encontraba en su domicilio de la capital uruguaya al momento de morir.
El escritor había estado ingresado cuatro veces en el último año en Montevideo debido a diversos problemas físicos.
La primera vez entre enero y febrero de 2008 tras sufrir una enterocolitis que le causó deshidratación; la segunda vez en marzo, con problemas respiratorios, y por tercera vez, en mayo del pasado año a causa de una descompensación general.
La última se prolongó hasta el pasado 6 de mayo. El escritor recibió el alta médica y regresó a su domicilio tras doce días de hospitalización al agravarse una enfermedad intestinal crónica.
Benedetti fue autor de más de ochenta libros de poesía, novelas, cuentos y ensayos, así como de guiones de cine, fue galardonado con el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (1999), el Premio Iberoamericano José Martí (2001) y el Premio Internacional Menéndez Pelayo (2005).
Su última obra publicada, el poemario "Testigo de uno mismo", fue presentada en agosto del año pasado.
Antes de su último ingreso, Benedetti estaba trabajando en un nuevo libro de poesía cuyo título provisional es "Biografía para encontrarme".
Un mito de la literatura
Mario Benedetti deja tras de sí una rica obra que muestra el compromiso social y la coherencia de alguien que creyó "en la vida y en el amor, en la ética y en todas esas cosas tan fuera de moda".
"Él siempre dijo que se sentía más poeta que otra cosa", señaló la biógrafa del escritor, Hortensia Campanella, cuando presentó hace unos meses el libro "Mario Benedetti. Un mito discretísimo", con el que trazó la trayectoria de uno de los mitos de la literatura hispanoamericana del siglo XX y quizá la conciencia poética de todo un continente.
Esa poesía se convirtió en el único báculo para afrontar sus últimos años, tras la muerte en 2006 de su esposa, Luz López, su compañera desde hacía más de seis décadas y su mejor crítico.
La de Benedetti ha sido "una vida que ha ido persiguiendo la utopía y que por eso mismo ha encontrado en la poesía su mejor expresión, o por lo menos, la más querida, la más auténtica", señala Campanella.
Joan Manuel Serrat, Daniel Viglietti, Pedro Guerra, Rosa León, Juan Diego o Nacha Guevara son solo algunos de los cantautores que han puesto música a los versos de Benedetti.
La poesía, decía Benedetti, es "un altillo de almas", un "tragaluz para la utopía" y "un drenaje de la vida/ que enseña a no temer a la muerte".
Fue también el martillo que le permitió forjar una carrera literaria compaginada con las profesiones más diversas: currante en un taller de automóviles, taquígrafo, cajero, vendedor, contable, funcionario público, traductor y periodista, antes de dedicarse a lo que más quería.
"Cuando tengo una preocupación, un dolor o un amor tengo la suerte de poder transformarlo en poesía", afirmaba.
Títulos como aquel primerizo "La víspera indeleble", sus "Poemas de la oficina", el oriental y tan uruguayo "Rincón de Haikus", los grandiosos tres "Inventarios" o las "Canciones del que no canta" se vieron coronados el año pasado con su último poemario, "Testigo de uno mismo".
Este libro vino a ser "un poco el resumen de una carrera poética extraordinaria", con todos los grandes temas de la poesía universal desbordando sus páginas, como dijo la novelista Sylvia Lago.
La poesía dejó también mucho espacio para la prosa en la obra de Benedetti y así su principal novela, "La tregua", es uno de los faros de la literatura del continente, con más de 140 ediciones en 20 idiomas desde su publicación en 1960.
También dedicó tiempo a los cuentos, en los que "cada palabra tiene valor por sí misma" y, sobre todo, "tienen que ver con los sentimientos", como explicó en 1998 en un Taller de Literatura de la Casa de América de Madrid.
Tanto la prosa como la poesía de Benedetti fueron reconocidas con amplitud y así lo corroboraron galardones como el Premio Reino Sofía de Poesía Iberoamericana (1999), el Iberoamericano José Martí (2001) y el Menéndez Pelayo (2005).
En su última aparición pública, en diciembre de 2007, Benedetti fue condecorado con la Orden Francisco Miranda por el presidente venezolano, Hugo Chávez, en la Universidad de la República del Uruguay, aclamado por los cientos de estudiantes que reconocían en el poeta a su bardo nacional.
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Mario Benedetti firmando ejemplares de una de sus obras. EFE
El escritor MArio Benedetti posando para una publicación.
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