El ferial del Runa se estrenó el año pasado con cerca de 60 puestos. Entre las ausencias, destacó la falta de una noria, pero hubo atracciones de movimiento para mayores y niños, tres restaurantes, tómbolas, casetas y autos de choque. El ferial del Runa se abrió justo para los Sanfermines, el 5 de julio, debido a las dificultades que encontraron los feriantes que querían instalarse por las presiones recibidas para que no lo hicieran. Para fomentar los accesos a las nuevas barracas, la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona creó una línea especial de villavesas que subía y bajaba desde el centro de la ciudad, por el Labrit y por la avenida de Guipúzcoa, hasta la Rochapea. Además, el nuevo recinto del parque del Runa se aprovechó de la reciente inauguración de los ascensores de la calle Descalzos, que abrieron las 24 horas del día durante los Sanfermines. Además, en su primer año en el Runa, las barracas se detuvieron sobre las 22 horas de la noche para respetar la celebración del encierrillo nocturno.
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