Los hermanos Remírez de Ganuza plantaron en los 90 los primeros árboles en Riezu
De una opción para el autoconsumo a un campo de nogales que ha abierto la puerta desde el concejo de Riezu a un cultivo extendido en Cataluña, Extremadura o Andalucía, pero con apenas 60 hectáreas de superficie cultivada en Navarra de las que más de la mitad, en torno a 35, se concentran en Tierra Estella.
Los árboles que dan nuez cada otoño muestran estos días su cara invernal en este pequeño pueblo del valle de Yerri donde hace más de una década los hermanos Remírez de Ganuza apostaron por ellos y plantaron 10 hectáreas como alternativa a un cereal en declive.
Su explotación produce unos 15.000 kilos anuales que se procesan y distribuyen a través de la empresa Nueces de Navarra fundamentalmente en mercados próximos de Pamplona o La Rioja. Mari Cruz, José, Jorge y Carlos Remírez de Ganuza Ros, los cuatro hermanos que comparten el proyecto, plantaron hace unos doce años la primera de sus futuras hectáreas ya en plena producción y engrosada en las campañas siguientes con nuevas extensiones del mismo cultivo.
Con el paso del tiempo, el nogal se ha sumado también, en explotaciones más recientes, a paisajes al sur de la comarca. Sesma, con 15 hectáreas que empiezan en esta temporada a dar sus primeros frutos, y Mendavia, con 8 pertenecientes también a un único productor, completan el mapa de un cultivo presente, aunque de forma más testimonial, en la propia Estella y en otras plantaciones dispersas de pequeña superficie. Más allá de la merindad, se cultiva en Etxari, Fustiñana y en un futuro lo hará en Falces. Cadreita, donde el ITG Agrícola tiene una finca experimental, ha centrado desde 1988 los estudios sobre el nogal.
De nogal silvestre a negocio
Jorge Remírez de Ganuza, uno de los hermanos titulares de la finca de Riezu, cuenta que su familia, vinculada a la agricultura en el valle, tomó la decisión de apostar por este fruto en un momento en que se extendían en la zona los cultivos como la viña. "A la vista de cómo estaba el cereal, nos planteamos poner algo de frutal. Esta parte de Tierra Estella, en el entorno de Iranzu, era muy típica en nogales silvestres y en cada casa había varios ejemplares para el autoconsumo. A nosotros nos encajó porque nos interesaba un producto que se pudiera almacenar", subraya.
Su plantación se extiende hoy al pie de la carretera que conduce a su pueblo. Ya en el casco urbano, junto a la casa familiar, se encuentran las instalaciones donde se clasifica el fruto, desde la máquina limpiadora al calibrador que elimina las de pequeño tamaño y el secadero. "Es primordial coger y secar porque, una vez hecho este proceso, evitas que le entre moho y ya puedes almacenarlas sin problemas. En seis meses, las nueces no pierden cualidades", señala.
Otro de los hermanos, Carlos Remírez de Ganuza, alcalde del valle, se refiere a la importancia que tiene para la zona diversificar sus actividades y combinar diferentes paisajes. "Se trata también de que haya oferta agroalimentaria artesana. La nuez se suma así al queso, el pacharán o el vino y eso agrada a la gente además de despertar el interés", añade.
Parte para casa
La producción de Nueces de Navarra ronda por término medio los 15.000 kilos anuales, de los que unos cinco mil se venden desde la propia casa familiar de Riezu y el resto a través de su red de comercialización. "Vemos como existe demanda de este sector porque la mayor parte de la nuez que se vende aquí procede de Francia. Su consumo se está recomendando porque es un fruto sano y con muchas propiedades alimenticias. Hay que hacer una inversión en maquinaria, pero no parece mala opción tal y como están otros cultivos y puede ser algo complementario", argumentan los hermanos.
Sus árboles, ahora sin las hojas que perdieron con los primeros fríos intensos, mostrarán su aspecto más verde en la entrada al pueblo a lo largo del verano. La cosecha dependerá del clima, porque las heladas tardías de abril pueden arruinarla y dejar bajo mínimos una recogida que arranca en octubre, hacia la festividad de la Virgen del Pilar, y se traduce en unos dos mil kilos diarios. Los hermanos y otros familiares se encargan de este trabajo, que se realiza de forma mecánica con aparatos de vibración. "Hasta mayo o junio resulta válida y no pierde propiedades siempre que el proceso de secado haya sido el correcto en su momento", indican.
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