Uno de los peajes que ha tenido que pagar Osasuna esta temporada es su falta de concentración en momentos puntuales, sobre todo en el tramo final de los encuentros, que le ha costado la pérdida de muchos puntos. Ayer, por fin, todo el equipo luchó hasta el final, y cuando menos esperanzas había, llegó el empate. Pero aun así, siguió alerta y evitó la derrota gracias a la parada de Roberto. Esto no había ocurrido esta temporada.
Osasuna salió al Sánchez Pizjuán sin complejos, sin miedo. Sin pensar en errores pasados ni enfrentamientos anteriores con el Sevilla. Tuteó al segundo de la Liga y, con momentos de mejor y peor juego, mereció el empate que al final consiguió.
La lesión temprana de Kike Sola trastocó los planes de Camacho. Ni Portillo ni Pandiani estaban aportando gran cosa en la segunda parte, con un Osasuna demasiado afectado por el gol de Navas. Sin embargo, la incursión de Masoud en el tramo final fue un balón de oxígeno. En apenas tres acciones volvió loco al Sevilla.
© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual