Y A lo decían los Hombres G en su canción, sí, hombre, aquella que hablaba de una tal Martita que tenía un marcapasos que le animaba el corazón y tal. Pues al final va a ser eso. Que el problema de los rojillos no era ni mental, ni de ansiedad ni por falta de gol. Era problema circulatorio, que dirían los galenos. Porque ponerle un marcapasos al alma del equipo, el presi (¡ánimo!), y llegar la primera victoria, ha sido todo uno. Pues nada, que si hace falta meterse uno de ésos para que la sangre rojilla siga bombeando en Primera por muchos años, me apunto y así apoyo a la causa.
De todos modos, don Patxi, ya puede cuidarse de que las pilas que porte el aparato (si llevan, que no me dio tiempo de hacer el MIR, ni primero de carrera médica, oigan), digo, que vigile que sean Alcalinas. Porque con los rojillos, todo lo que no sea sufrir hasta el último suspiro, no vale. ¿Para qué vamos a marcar diferencias pudiendo tener algo de tensión, chicha y emoción hasta el último suspiro? Vamos, no apto para cardíacos...
La venda en la herida de Osasunala tuvo que ponerla un rival. Pellerano, con turbante tras el encontronazo con Juanfran, metió la coronilla para batir a un Alves que había evitado las intentonas de los nuestros. Ni a puerta vacía éramos capaces de marcar. Hasta el final, sufrimiento y reanimación cardíaca húngara. Y al corazón que le quedan ya 36 puntos para seguir latiendo en Primera otro año más.
© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual