Entre los asistentes se pudo ver a Miguel Sanz, Begoña Sanzberro o Rosa Jaso, directora de la fundación Caja Navarra
Con la lluvia como acompañante, Santesteban se convirtió en el decorado de un escenario con experiencia. Y es que alrededor de 820 personas mayores, miembros de la asociación de jubilados, pensionistas, viudos y viudas Arkupeak, ente que cuenta con unos 3.500 miembros desde la zona de Irún hasta Leitza y cuyo mayor peso se concentra en los valles de la zona de Baztan-Bidasoa, se dieron cita ayer en la localidad para celebrar su tradicional fiesta de fin de año.
Los asistentes se reunieron en la parroquia de San Pedro para asistir a misa, ceremonia oficiada por el arzobispo de Pamplona Francisco Pérez. El culto tuvo lugar en castellano y en euskera, donde se recordó a los compañeros de Arkupeak fallecidos durante el año pasado. Uno a uno se leyeron los 66 nombres de los ausentes en un pequeño homenaje a su persona. "Se trata de una breve mención muy significativa", explicó Mª Isabel Micheltorena, secretaria de Arkupeak.
Del mismo modo y una vez finalizada la ceremonia religiosa, se rindió un homenaje a título póstumo a José María Cirarda, el que fuera Arzobispo de Pamplona y Tudela y fallecido el pasado mes de septiembre. "Queremos que nos trate de la misma manera que lo hizo Cirarda en vida", le pidieron los miembros de la asociación a Francisco Pérez. Con devoción, cuatro representantes de Arkupeak, entre los que se encontraba su presidente, Felipe Gamboa, entregaron una txapela, un vara y una placa al Arzobispo en honor de Cirarda. "Entregaré con gusto estos presentes a su familia", aseguró el religioso. Se realizó un segundo homenaje al propio Francisco Pérez, quien agradeció el gesto y se colocó la txapela como símbolo de integración.
Al polideportivo
Tras finalizar la misa, los más de ocho centenares de personas que habían participado en la misa se desplazaron hasta el polideportivo municipal. Allí, los miembros de Arkupeak rindieron un homenaje a seis colaboradores de la asociación "por su labor, entrega y esfuerzo", según señaló Gamboa. Minutos antes de dar comienzo los honores, el presidente de Navarra, Miguel Sanz, y el alcalde de Santesteban, Miguel San Miguel quisieron dedicar unas palabras en favor de Arkupeak y animarles a continuar con su labor. Miguel Sanz se atrevió con unas palabras en euskera, acto que provocó los aplausos de los asistentes una vez finalizó su discurso. De este modo, comenzó la entrega de galardones a los protagonistas del día.
Rosa Jaso, directora de la fundación Caja Navarra; Eusebio Maritorena, representante de Arkupeak; Francisco Pérez, arzobispo de Pamplona, Miguel San Miguel y Miguel Sanz fueron los encargados de entregar los regalos a los seis galardonados. Uno a uno, los homenajeados recibieron su txapela, vara y placa conmemorativa. Se trató de cinco delegadas en activo de Arkupeak: Milagros Apecechea, de Goizueta; Mª Dolores Oronoz, de Elizondo; Mª Ángeles Alzuragay, de Narbarte; Micaela Echeverría, de Ituren; y Mª Jesús Zabalo, de Santesteban; y un ex delegado, Salvador Arocena, también natural de la localidad. Los seis se mostraron "agradecidos y emocionados por el gesto".
A continuación y gracias a la colaboración de Caja Navarra, los asistentes disfrutaron del menú dispuesto para la comida, que estuvo compuesto por sopa de pescado, fritos, langostinos a la plancha, sorbete de limón, ensalada mixta, cordero asado, tarta y helado. Alrededor de las 16.30 los presentes pudieron bailar hasta las 19.15 horas, momento en que regresaron en autobús a sus casas.
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