La Obra Social La Caixa presenta en Pamplona, hasta el 7 de enero, una completa exposición sobre la cultura ibérica
¿Conocemos bien la vida cotidiana del pueblo que bautizó con su nombre la Península Ibérica? Tal vez no sepamos que eran maestros en el arte de la cerámica, o que diseñaron importantes fortificaciones y desarrollaron una sólida economía agraria. Y todos estos logros los consiguieron antes del esplendor de la época de griegos y romanos. La "desconocida" historia de los iberos sale a relucir ante el público navarro en la exposición Iberos.
Nuestra civilización antes de Roma, presentada ayer por la Obra Social La Caixa y el Ayuntamiento de Pamplona. Hasta el 7 de enero, la Plaza de los Fueros alberga una carpa que aborda, de manera pedagógica y muy visual, los casi cinco siglos de cultura de un pueblo que se asentó a finales del siglo VI entre el sur de Francia y Andalucía, y cuya cultura finalizó en el siglo IaC, absorbida por el poderío de Roma.
"El mundo ibero se forma a través de la culturación que aportan a los indígenas los pueblos griegos y fenicios por el comercio marítimo. Esta muestra es muy escenográfica, tiene una museografía muy avanzada respecto a lo que se estila actualmente. Vestimos con vida los yacimientos arqueológicos ibéricos y logramos una visión que es muy amena para el público en general, especialmente para los más jóvenes", explicó ayer el arqueólogo Lluis Batista, comisario de la exposición. Se trata de la octava muestra que la Obra Social La Caixa realiza en Pamplona, y amplía la visión y los contenidos de una exhibición anterior, Los iberos, príncipes de Occidente, que ya presentó en 1997.
En esta ocasión, la inmersión en la cultura ibérica se realiza a través de logradas reproducciones de piezas únicas, como la de la Dama de Elche o la Dama de Baza; de maquetas, útiles agrarios, armas, enseres cotidianos y escenografías que transportan al público al día a día de los iberos en sus poblados, en el campo, en sus rituales funerarios....
Contenido en seis áreas
Íberos. Nuestra civilización antes de Roma se ordena en seis ámbitos: el contexto histórico de los iberos; la organización militar y las formas de gobierno; la vida cotidiana; la escritura y el comercio; el urbanismo y la arquitectura; y la religión y el mundo funerario.
El pueblo ibero, la primera cultura con elementos homogéneos de la península, dispuso las bases de la civilización actual. Se estructuraba en asentamientos de distintas categorías, la mayoría en núcleos elevados para defenderse mejor del enemigo y ahorrarse construir parte de la muralla, como se ilustra en las maquetas.
Los iberos poseían una sociedad fuertemente jerarquizada, regida por príncipes que gobernaban a sacerdotes, guerreros, comerciantes y campesinos.
Aunque no poseían ejércitos organizados, la fidelidad militar quedaba garantizada con la devotio, un vínculo que comprometía a la obediencia a vida o muerte hacia el jefe.
En este viaje en el tiempo, el público también puede conocer también los poblados y sus viviendas, en las que era costumbre colocar un huevo para favorecer la fertilidad; asimismo se puede contemplar el torno de alfarero, en el que se creaban piezas artesanales de variadas formas y decoraciones. El olivo y la vid estaban muy enraizados en una cultura que también se recreaba en elaborar tejidos de lana y lino con telares de bastidor, o que generalizó el uso del esparto. El animismo imperante en los albores de la cultura ibérica, con esculturas de bestias divinizadas y seres heroicos, dio paso a damas, como la famosa Dama de Elche, que perpetuaban el estatus de las altas jerarquías. La exposición también enseña cómo las clases dominantes empleaban la cremación en sus ritos funerarios, y los restos no incinerados los guardaban en urnas que colocaban en la tumba. Porque este pueblo, como afirmó el comisario de la muestra, "constituía una cultura compleja en la Edad del Hierro, una época en la que estas culturas caen muchas veces en el olvido, y con esta exposición llega el momento de darle su justo valor".
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