"Para cuando Osasuna se quiso dar cuenta ya estuvo actuando en función de su oponente. Lo pagó con un gol y todo el afán que exhibió luego resultó estéril. Por más que Camacho agitó su banquillo, no encontró soluciones, mientras enfrente tiraban de disciplina (...). La zaga de Osasuna no pudo con Llorente".
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