Para el geriatra Rafael Sánchez-Ostiz, participar en asociaciones y compartir relaciones mejora la calidad de vida
SON una manera de afrontar la jubilación de una manera activa, participando en actividades formativas, culturales y de ocio. Actualmente en Navarra existen unos 188 clubes y asociaciones de jubilados, prejubilados y pensionistas, con más de 96.800 socios, que pagan una cuota media de 10-15 euros anuales. La mayoría recibe subvenciones del Gobierno foral y de entes locales, cajas, etc.
La Agencia Navarra para la Dependencia (ANDEP) destina en 2008 casi 1,6 millones para funcionamiento y actividades "preventivas y de promoción de la autonomía".
Por ejemplo, acciones formativas tales como gimnasia (47%), manualidades (26,4%), yoga (20%), informática (15%), talleres de memoria (12%), y en menor medida, costura, cocina, bricolaje, jardinería, natación y otros muchos. También, charlas sobre temas sociales, sanitarios, etc., actividades intergeneracionales, homenajes, campeonatos y concursos (de mesa y exteriores, literarios, gastronómicos...). No faltan tampoco actividades deportivas y lúdicas, como comidas, bailes, festivales, teatro, bingos, exposiciones, cine, excursiones, viajes... Destaca también el hecho de que un 45% cuente con grupos de voluntariado. Si se suman los grupos de clubes y asociaciones y las entidades dedicadas específicamente a ello -Voluntariado Geriátrico, Frater...-, hay 85 entidades con voluntarios solidarios.
Entre los clubes más antiguos está el de San Pedro, que data de 1969, y entre las asociaciones, los Cuarticos de San Martín (1317). Entre las de más reciente creación, la Asociación La Gariposa (Tafalla), Asociación Elo (Monreal), Lagun Haundiak Elkartea (Bera) y Katxupin (Espronceda).
Una nueva etapa vital
Rafael Sánchez-Ostiz, médico geriatra, confirma los beneficios que conlleva asociarse y mantenerse activo. "Hay estudios realizados en EE UU, clásicos en Gerontología, que afirman que las personas recién jubiladas sufren un incremento de enfermedades cardiovasculares asociadas a la disminución de relaciones sociales y de actividad física", explica.
En este sentido, añade, "implicarse en asociaciones o clubes significa compartir, participar, conocer nuevas personas y experiencias, ayuda mutua, cuidarse a uno mismo... aspectos que contribuyen a realizarnos como personas, a tener mayor calidad de vida y por ello a ser más felices".
Asimismo, las relaciones sociales que se generan ayudan a combatir la soledad y a "encontrar sentido a esa nueva etapa vital que es la jubilación". "Especialmente interesante" ve el concepto de "centro cívico", al posibilitar la convivencia y el intercambio intergeneracional.
"Participar es también una manera de prevenir la depresión y de no quedarse solo en casa", añade, por su parte, Pedro Azcona Castejón, actual presidente de la Asociación de Jubilados Yoar de Pamplona, creada hace 21 años y con casi 8.000 asociados.
Tanto Azcona como Paco Aguilera (secretario), Pedro Arizcuren y Román Casanellas (vocales) y Jesús Barrios (colaborador) no paran de lunes a viernes y de 9 a 12.30 horas, sin contar algunos ratos por las tardes, en la oficina de Yoar en la calle Arrieta,para atender las demandas de los socios y otras gestiones, en una entidad que en 2007 manejó un presupuesto de más de 800.00 euros. Organizan multitud de actividades: excursiones, salidas culturales y viajes (por Navarra, por otras CC AA y por otros países), bailes, campeonatos, concursos, etc. Además, 120 socios colaboran con el Voluntariado Geriátrico y se gestionan subvenciones para cursos municipales de gimnasia, yoga, informática... Y eso a pesar de que, como admite Pedro Azcona, hay mayores "esclavizados" con la atención a sus nietos. "Una cosa es echar una mano", indica, "y otra no tener casi tiempo libre".
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