Una reflexión sobre la intolerancia religiosa, envuelta en un drama familiar acentuado por las divergencias del pensamiento y sus consecuencias, realiza Atom Egoyan en su último filme, "Adoration", proyectado ayer en la Seminci.
La cinta, una producción franco-canadiense, irrumpe ante el espectador desde el principio con la intención de transmitir una estampa sobre el problema del terrorismo islamista y la ignorancia de la sociedad respecto a la religión musulmana y su vertiente extremista y radical.
A propuesta de Sabine (Arsiné Khanjian), su profesora de francés y arte dramático, el joven Simon (Devon Bostick) decide hacer pensar al resto de sus compañeros que su familia fue la protagonista de un suceso informativo que traducen en clase, en el que un terrorista pone una bomba en el equipaje de vuelo de su novia embarazada.
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