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PAMPLONA

Cien años de historias en Casa Paco

El restaurante Casa Paco, situado en el rincón de San Nicolás y con vistas a la calle Lindachiquía, cumple cien años. Lo fundó Tomás Pueyo, aunque se desconoce el día exacto y ahora lo dirigen entre la tercera y la cuarta generación de la familia.

Actualizada Domingo, 26 de octubre de 2008 - 04:00 h.
  • TERESA VILLAVERDE . PAMPLONA

NO se sabe cuál es el día, pero lo que está claro es que éste es el año: el restaurante Casa Paco celebra su centenario. Cien años de historia desde que Tomás Pueyo Palacios, nacido en Pamplona, ahorrase "cuatro pesetas para comprar una bajera de almacenaje de alpargatas", según explica José Luis Pueyo Arizcuren, que regenta el local heredado de su abuelo Tomás.

Esta bajera sin número, situada en el rincón de San Nicolás y donde antes se alojaban toneladas de esparto, ha sufrido varias reformas desde sus inicios y, como dice José Luis Pueyo, "la sangre es lo único que se guarda de entonces, porque bares centenarios en Pamplona hay muchos, pero no conservan los mismos dueños". La sangre no es, sin embargo, el único vestigio de los comienzos que el local mantiene. La sidra también está presente, aunque no como entonces.

Era la sidra lo que se ofrecía en el Casa Paco de antaño. El fundador tenía la suerte de poseer un simón, un coche de caballos con el que comenzó su andadura empresarial. Vendía sidra por las casas y trabajaba de taxista. A su coche de caballos subía con frecuencia el famoso violinista Pablo Sarasate "cuando todavía no era muy famoso", cuenta su nieto. Entre la sidra y los viajeros, Pueyo compró el local para montar una sidrería cuyo cartel rezaba escuetamente: Sidrería, vinos y licores. No fue hasta 1938, durante la Guerra Civil, cuando la sidrería pasó a manos de Paco Pueyo Arizcuren, hijo del fundador, que la heredó recién casado y le puso en nombre actual: Casa Paco.

Cien años, mil historias

Tras tantos años, Casa Paco guarda mil historias, pero algunas son tan antiguas que ni sus propietarios las conocen. Por ejemplo, nadie sabe el día exacto en que Tomás Pueyo y su mujer, Balbina, fundaron la sidrería. El primer documento que los Pueyo tienen del local original data de 1908 y es un cuadro del pintor navarro Javier Ciga, a quien parece que Tomás Pueyo hospedaba en una habitación con vistas a la calle Lindachiquía. El primer Pueyo alojaba en su casa, situada encima de la tienda, a los comerciantes que pasaban por Pamplona. Hace 45 años, Casa Paco estaba abarrotada de soldados, debido a la importancia militar de la ciudad. Además, el bar era el punto de encuentro para quien visitaba la capital cuando llegaba del pueblo. Sin duda, las paredes de Casa Paco recordarán también que hace 14 años el local saltó por los aires por culpa de una bombona de propano defectuosa que fue soltando combustible.

Será dentro de unos años cuando los Pueyo puedan contar como superaron también la famosa crisis económica. De momento, José Luis Pueyo afirma contundente que van "tirando", aunque no le gusta hablar de números: "No sé si ahora viene menos gente al día, no sé ni cuanta gente viene. Si digo 300, la gente dirá "mira éste, que dice que 300". Si digo 50, dirán que me anuncio porque voy mal. No hay mucha diferencia, ya veremos dentro de un año".

La cuarta generación

Si el fundador y su mujer vendían sidra en la barra del local, Paco Pueyo fue quien instaló una pequeña cocina para hacer algún bocadillo. Durante los 29 años en que Paco regentó el establecimiento, el bar se convirtió en uno de los más típicos y visitados de la ciudad. En 1927 pasó a manos de la tercera generación de Pueyo, los dos hijos de Paco, Javier y José Luis Pueyo Arizcuren. Gracias a ellos, el local dispone de comedor para unas 80 personas.

José Luis Pueyo, de 60 años, es el propietario actual junto con su sobrino, Luis Pueyo Mendibil, de 39, que heredó el puesto de su padre Javier cuando éste decidió retirarse. José Luis se muestra orgulloso de que el cargo sea casi vitalicio. "Cuando mi padre me preguntó si quería trabajar o estudiar, le dije que estudiar y me preguntó, ¿el qué? Y yo le contesté: la manera de no trabajar y ganar dinero. Pues eso no existe hijo, así que a Casa Paco", recuerda José Luis Pueyo.

Ahora la estirpe tiene nuevo fichaje para perpetuarse en el mundo de la hostelería. Se trata de Jorge Pueyo Alonso, el hijo de José Luis Pueyo, que tiene 27 años y lleva seis trabajando en Casa Paco. José Luis Pueyo está convencido de que, a este ritmo, el restaurante "cumplirá los 200 años". Es más, está convencido de que "Casa Paco va a durar toda la vida".


Comentarios
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  • para que tengas un recuerdo de nuestras cenas sanfermineras, ya me contarás tu viaje a Jordania, yo ya estoy en casa pero pendiente de pruebas. besos. isaisa
  • Excelente restaurante ,el trato es super agradable ,parece que estás en tu propia casa.Enhorabuena para la familia pueyo y gracias por atendernos tan rápido cuando vamos con mucha prisa.un villavesero

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