¿Cómo entró en este campo?
Es importante decir que la bodega Camilo Castilla es propiedad de las cuatro hermanas. Mi familia la adquirió en 1989. Yo entré con 23 años, y tras dos años aprendiendo la elaboración y comercialización, pasé a la dirección.
¿Había entonces mujeres que dirigían bodegas?
Hace 20 años era más extraño. Se trataba de un mercado casi exclusivamente masculino. Para mí, fue además muy positivo convertirme en 2002 en la primera mujer vocal del Consejo Regulador de la DO Navarra.
¿La mujer tiene una sensibilidad especial para los negocios?
Por ser mujeres no creo que tengamos virtudes diferentes. Pero creo que ser mujer y conciliar los mundos laboral y familiar es muy duro. Yo, en la vida tengo dos metas: mi familia y mi trabajo, y llevarlas a buen puerto se hace muy duro. El mérito esta en la capacidad de entrega y generosidad.
¿Y tiene algún proyecto nuevo?
Hace dos años, el Grupo A&B adquirimos unos terrenos en Laguardia, en la Rioja Alavesa y queremos desarrollar una nueva bodega, con unos vinos que por su estilo y presentación van a romper muchos esquemas.
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