Un oso mató 7 ovejas en Uztárroz la noche del 28 al 29 de abril de 1998 tras 16 años sin ataques de este tipo en Navarra. Hoy, diez años después, aquel oso que fue bautizado como "Camille" sigue en las cumbres de Roncal, viviendo sus últimos días
LA noche del 28 al 29 de abril de 1998, hace diez años, tuvo lugar en las cumbres del valle de Roncal un suceso que no acontecía desde 1982: un oso acabó con la vida de siete ovejas. Éstas eran propiedad del ganadero de Uztárroz Francisco Javier Marco Induráin, que también perdió en el mismo ataque otros dos animales.
Así comenzó la historia del oso Camille en Navarra, cuando aún no se conocía ni su nombre ni su procedencia. Hoy, a medio camino entre la polémica (por la muerte de ganado que sigue ocasionando) y la épica (por ser uno de los dos últimos osos autóctonos del Pirineo según los expertos), este animal de unos 25 años estaría viviendo su decadencia vital. Además, recientemente ha sido avistado con su pelaje afectado por la sarna. Con él, el valle de Roncal es todavía testigo de la pervivencia de una especie en peligro del Pirineo. Hay unos 20 osos en total, y sólo 4 en nuestra zona occidental.
La primera crónica de los ataques de Camille en Roncal, de mayo de 1998, hablaba de que fue "un animal de entre 80 y 100 kilos" el que atacó "a unos tres kilómetros y medio de Uztárroz". "Mucha hambre tenía que tener para matar 7 ovejas", afirmó entonces el ganadero, Francisco Javier Marco. La noticia recogía que el último ataque por el que el Gobierno foral había indemnizado a un ganadero fue en 1982, cuando un oso mató a dos ovejas de un pastor de Burgui en Lakartxela (Belagua).
Meses después de su sangrienta irrupción en suelo foral, a finales de 1998, unos análisis de ADN realizados por el Museo Nacional de Ciencias Naturales del Centro Superior de Investigaciones Científicas de Madrid con las muestras enviadas por el Gobierno de Navarra confirmaron que ese oso era Camille, un macho adulto procedente del Béarn francés y que habría nacido sobre 1983. Fuentes oficiales confirmaron entonces que tenían ya indicios desde noviembre de 1997 de la presencia de un oso en Navarra, aunque no había llegado a matar ganado.
Desde Medio Ambiente creen que vino a Navarra del valle de Ossau (Béarn). El animal, de nombre Camille, fue seguido durante años en aquella zona por los franceses hasta que desapareció ya adulto a mediados de los 90. Coincidió esa ausencia en el tiempo con la muerte de su compañera Claude en el valle de Aspe (Huesca) en 1994, lo que le habría llevado a buscar hembras en otras zonas del Pirineo. En 1997 fueron detectadas huellas de un macho en la zona del Pirineo aragonés, oso que se correspondería con el que atacó luego en Navarra en 1998, y que desde entonces vive en el Roncal.
675 víctimas
Desde su primer ataque, la escalada de ovejas muertas y desaparecidas por Camille fue imparable. Fueron 186 a finales de ese primer año, cifra que casi igualó en 1999. La media de ataques de ambos años fue de 40. No obstante, a partir de ahí redujo la cifra de víctimas anuales a unas 40, y los ataques a la mitad, algo que Medio Ambiente achaca a que el animal se habría asentado y buscaría sólo la parte animal suficiente para su alimentación (el 80% es vegetal). En la actualidad, la media de ovejas muertas por ataque del oso es de 1,5.
En cifras globales oficiales, el oso ha matado o ha ocasionado la pérdida en estos diez años de 675 ovejas, y la cabaña de ovino de Uztárroz, Isaba, Urzainqui, Roncal y Garde suma 12.500 cabezas. Medio Ambiente, según se estipula en el Plan de Recuperación del Oso Pardo de Navarra de 1996, ha indemnizado a los ganaderos afectados por estos sucesos, y desde el año 2000 compensa también a la veintena de ellos que llevan su ganado ovino a pastar a zonas de campeo del oso, sufran o no ataques. En total, ha invertido en estos diez años 661.000 euros.
Esquivo
Destacan de su comportamiento quienes siguen a Camille que es un oso tranquilo y especialmente reservado. De hecho, apenas ha sido visto en estos diez años (sí hace unos días) y existen muy pocas fotos suyas. La primera fue tomada en julio de 1999 por dos vecinos de Garde, y el Gobierno pagó por ella 300.000 pesetas. Otro ejemplo de ello fue que no pudo ser capturado en sus primeros años, como fue intención del Gobierno, para ponerle un collar transmisor con el que tenerlo localizado.
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