Teniendo en cuenta la ralentización inmobiliaria, los bancos reorientan su esfuerzo hacia las pymes y los particulares
Las cuentas que bancos y cajas presentan con datos del primer trimestre muestran una desaceleración del crédito y un ligero repunte de la morosidad. Los resultados se resienten por el compromiso con promotores en dificultades y por problemas de liquidez, si bien los saldos todavía evolucionan de acuerdo a lo previsto, con un aumento medio por encima del 10%.
Pero las entidades ya admiten que lo peor está por llegar. El brusco empeoramiento de la situación económica supone un frenazo de la actividad que se dejará sentir en los ganancias del próximo ejercicio.
Hace ya un par de años que, temiendo la ralentización del sector inmobiliario, los bancos y las cajas, pero sobre todo los primeros, reorientaron el esfuerzo comercial de sus redes hacia las pequeñas y medianas empresas y, en el negocio de particulares, se inclinaron por potenciar los créditos al consumo y la fidelización de los clientes.
Lo importante ahora es retener y conquistar a usuarios que contraten con la entidad el mayor número posible de productos. Desde las compras con tarjeta al seguro médico, pasando por la gestión de la cartera o el simple depósito de acciones, todo deja un margen que, acumulado, hace cada vez más rentable la prestación de servicios.
Así se explica que -en momentos de sequía crediticia- se estén produciendo algunas ofertas hipotecarias que, aisladas, debieran arrojar pérdidas para la entidad que las formula.
No es el caso de la propuesta formulada por BBVA para los más jóvenes -hipotecas al Euríbor menos 0,25 puntos- porque el banco ya explicó que cargará esta diferencia en el capítulo de sus acciones de responsabilidad social corporativa. Pero en las iniciativas a precios muy ligeramente superiores al Euríbor, la ganancia vendrá de los requerimientos que acompañan a la concesión del préstamo.
Mayor vinculación
Bancos y cajas persiguen la mayor vinculación de los usuarios mientras comprueban que su actividad se frena. De momento, la paralización en seco de la compra de viviendas en el mercado libre no se trasladó en igual medida a los préstamos hipotecarios porque las operaciones que ahora se realizan son las que corresponden a viviendas construidas en los últimos 36 meses.
Pero, a medida que transcurra el tiempo, las hipotecas irán a menos. Sobre todo si, como parece evidente, se cerró el grifo de la financiación al promotor ante el exceso de oferta.
El efecto de la desaceleración económica se dejará sentir en cadena. La estrategia bancaria de orientar el negocio hacia las pequeñas y medianas empresas y el crédito al consumo se resiente. En las empresas suministradoras del sector del ladrillo, las ventas de electrodomésticos de línea blanca -frigoríficos, lavadoras y lavavajillas- cayeron en torno al 30% en el primer trimestre, porque su principal cliente son las constructoras.
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