Considera que La Rioja ha establecido una ruta turística del vino "con bodegas de muy distinto signo, desde las del siglo XIX a las de gran relumbrón arquitectónico como las de hoy. El museo Vivanco recibe ya casi 200.000 visitantes anuales, muchos del extranjero. Creo que en Navarra se debe hacer lo mismo, pero esa iniciativa la lleva a cabo un bodeguero, no una institución. Los intentos institucionales son complicados", matiza.
Frank Gehry, Santiago Calatrava, Rafael Moneo o usted acercan la vanguardia a las vides. ¿Se da esa misma aproximación intelectual de los arquitectos hacia las vides en el resto de la sociedad?
Foster también está haciendo una bodega en Ribera del Duero. Cierto que antes el vino era de consumo generalizado, pero no tenía el prestigio de hoy que se asocia a una mesa de calidad. El soporte cultural de vínculo con el territorio ha adquirido un peso importante en la cultura. Todas las bodegas tienen su aula de catas y tratan de vincular al visitante para que sea un fiel consumidor porque se le ha enseñado a apreciar toda esa cultura de valores que hay a través del vino. Me dicen que en valle del Napa, en California, el 30% de la producción la venden al detalle en las bodegas. Por eso se invierte en preparar la bodega para recibir al visitante y que luego cuente a sus amigos cómo es el vino.
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