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Respecto a las cubiertas de fibrocemento

  • Javier M. Elizondo Osés
18/10/2020

Me he enterado, con respecto a la manipulación de estructuras conformadas con el material denominado fibrocemento (para muchos, “Uralita”, que era la principal fabricante de este material) de un hecho que puede darse en cualquier momento en cualquier sitio, y que creo conveniente “poner sobre la mesa”. Los propietarios de una finca, junto a una calle urbana, con presencia desde hace muchos años de un antiguo corral construido con traviesas y un techo de placas de fibrocemento, deciden desmantelar todo para limpieza de la finca, aún sin ir a aprovecharla para otros fines, con objeto de quitar algo que afea el entorno y que, todo sea dicho, presenta un peligro por su abandono, al igual que sucede en todo este tipo de instalaciones, pequeñas y grandes (las placas no duran eternamente, se van rompiendo y la rotura genera la propagación al aire de las fibras de amianto). Cometen un error, al ser ellos los que realizan, directamente, el desmontaje de las placas. Aun cuando el modo en que las habían apilado y envuelto totalmente para evitar roturas, debía ser muy seguro, está claro que la ley actual les obligaba a que fuese una empresa acreditada la que ejecutase ese desmontaje. Se produce una denuncia, y reciben la visita de los agentes correspondientes que -aplicando la ley- los sancionan. Nada que objetar a su intervención; pero sí una gran tristeza al ver cómo son sancionadas, por posible desconocimiento general, personas que, tengo constancia, son “recicladores natos” de todo tipo de materiales, frente a otros muchos (personas físicas y jurídicas) que, con conocimiento de causa, se han pasado las obligaciones “por el forro”, desde que se generaron -hace muchos años- las normas correspondientes que regulaban la manipulación, transporte y enterramiento del fibrocemento. Y dejo claro lo de enterramiento, pues parece existir la creencia de realizarse un reciclaje, y no es así, pues no puede utilizarse. Otra cosa es que ese enterramiento, debe producirse -por parte de las empresas acreditadas- en los sitios aprobados, con las condiciones necesarias exigidas y, doy por supuesto, controladas por las autoridades correspondientes. Seguro que muchos hemos podido observar restos de obras (de todo tipo de materiales, incluido el fibrocemento) en muchos lugares diseminados (escombreras puntuales en montes, orillas de ríos y propios cauces), estando ya las ordenanzas creadas (aunque no debieran ser necesarias para evitar estas conductas, con cualquier material). Me pregunto si, a nivel general de población, se tiene verdadera conciencia de que todas las estructuras fabricadas con este material, pueden ocasionar una enfermedad crítica (Asbestosis), por afección a los pulmones debida a la inhalación (no por ingestión) del polvo de asbesto (amianto) generado con la rotura del material, o con su manipulación, en labores que desprendan las fibras. Y, sobre todo, si se tiene conciencia de que el desenlace de la afección no se basa solo en la exposición, si no que puede generarse por propensión (no es necesario trabajar con estos materiales de forma continuada, para poder ser afectado). Por otro lado, ¿creen que si las labores de retirada legal del material siguen costando al propietario, una cantidad que sólo en los conceptos de puesta en obra puede superar los 2.500 euros -al margen de lo relativo a cantidad y otros-, no existirá una tendencia a intentar evitar hacer las cosas bien?. ¿No sería factible -es una idea- el valorar subvenciones adecuadas y, en el caso de seguir con los incumplimientos, aplicar -entonces sí- sanciones mucho más duras?

Hago estas consideraciones, por cuanto creo que son la base en la que debieran incidir las autoridades, para que la población en general -y no solo los profesionales de los distintos ámbitos que manipulan este tipo de material- tengan pleno conocimiento al respecto, como base fundamental para evitar se produzcan los hechos, sin -además- generar alarmismos por desconocimiento, que puedan llevar a otro tipo de problemas. Por ejemplo, el abandono de instalaciones a su suerte, como podemos ver en muchos -muchísimos- sitios de nuestra geografía (incluso en nuestras propias ciudades, y en sitios muy relevantes). Cabe decir que a finales de marzo de 2019, fue presentado el Plan Director para la Eliminación del Fibrocemento en Navarra. En él, se reflejaba el dato relativo al inventario de superficie de cubiertas de fibrocemento, cifrado en más de 6,3 millones de metros cuadrados (más de 882 campos de futbol reglamentarios FIFA). No sé la superficie que, en la actualidad, habrá sido eliminada convenientemente.

Javier M. Elizondo Osés

 

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