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Política lingüística y 2-J

01/06/2018Rafael Berro Úriz

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Para formarse una idea adecuada de la política lingüística de Barkos basta con seguir el viejo consejo: “que los árboles no te impidan ver el bosque”. Los árboles son lo que ya ha hecho y está haciendo en esta legislatura, lo que tenemos delante y vemos: acoso al PAI, oposiciones con excesivo (ilegal en algún caso) número de plazas en euskera, extensión del modelo D a la zona no vascófona, apertura de líneas en euskera para clases de apenas 6 alumnos, ventajas para ser funcionarios a los vascoparlantes perjudicando a la mayoría castellanohablante, intento de lista única en las oposiciones para lo mismo, requisito de formación en euskera a las empresas que contraten con la Administración ..., intento de eliminar la zonificación y de oficializar el euskera en toda Navarra ... No son pocos árboles, y como falta un año para las elecciones, al final aún serán más. Estamos ante la obsesión por imponernos desde el poder una lengua de modo antidemorático en cuanto que perjudica a la mayoría y se hace contra su voluntad. La protesta del 2-J está por tanto más que justificada. Si a la mayoría se le impone algo que no quiere, y resulta que ni se opone a ello ni lo rechaza ni lo impide, se trata de una mayoría infantilizada, sumisa y servil; un tipo de mayoría penoso e indigno que no debemos ser.


Como los nacionalistas se han estrenado en el poder en esta legislatura, su política lingüística está aún en los comienzos. El bosque está detrás de los árboles que vemos, viene después, porque su programa de política lingüística no ha terminado con lo hecho y forma parte de un programa político más global. La imposición del euskera y el programa global continuarán si siguen en el poder en la próxima legislatura. Y para saber por dónde crecerá el bosque no hace falta imaginar nada. Basta con escuchar al sindicato nacionalista ELA, que ya ha pedido la eliminación del PAI y la inmersión lingüística en euskera para todos los niños navarros, como en Cataluña (y eso que los de ELA son los moderados en comparación con LAB). O sea que a todos los niños, al iniciar su vida escolar se les hable sólo en euskera para que lo aprendan inmersos o ahogados en él. Para hacerlo es necesario eliminar la actual zonificación y proclamar al euskera lengua oficial y por tanto obligatoria en toda Navarra. Y en eso andan ahora en el Parlamento. ELA sabe que para hacer lo que pide hay que pisotear la libertad de los padres y de la gran mayoría de la sociedad navarra. Es antidemocrático. Da igual. Cuando puedan lo harán. Si vemos cómo va siendo y será el bosque lingüístico abertzale, no tendremos dudas sobre si hay que ir a la manifestación del 2 de junio. Tampoco sobre si conviene quitarles el poder en las próximas elecciones para impedir el bosque.


Mirar a Cataluña nos puede ayudar también a hacernos idea del bosque que nos espera si no impedimos su plantación. Allí llevan muchas legislaturas repoblándolo: imponiendo el idioma, castigando a quien rotula en castellano, manipulando la historia, implantando la ideología nacionalista en las escuelas, etc, hasta llegar al “procés”. Aquí estamos a tiempo de evitarlo, pero los nacionalistas no se paran por sí mismos y si tienen el poder desarrollarán su programa. Hay que pararlos. El bosque no se evita con la inacción y el silencio, sino con la palabra, la acción y los votos. ¿Somos conscientes de ello? La manifestación del 2-J incluye también la defensa de la bandera de Navarra, objetivo ya de la del 3-J pasado. Porque a poco que Barkos pueda (y seguramente podrá si en la próxima legislatura sigue en la presidencia) sacará una ley para que la ikurriña ondee en los balcones oficiales navarros proclamando a los cuatro vientos “Navarra es Euskadi”. A través de su partido el PNV lo está escribiendo ya en el nuevo Estatuto vasco. Soportan mal la crítica y han lanzado un manifiesto que recoge firmas y llama “personajes” a los organizadores del 2-J, les acusa de “mala intención” y pide la suspensión del 2-J. Ellos por lo visto son personas y no personajes y tienen buena intención. Son raza superior. Y como ellos sí tienen derecho a manifestarse, han contraprogramado una “jornada reivindicativa” el 2-J disfrazada de alternativa al kapitalismo. No tienen remedio.

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