Salud

Los riesgos para la salud del 'efecto yo-yo' no son iguales para todos

Un estudio refleja que el peso inicial es clave en cada caso

Se han identificado cerca de un centenar de genes implicados en la obesidad
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Se han identificado cerca de un centenar de genes implicados en la obesidad

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Europa Press

Publicado el 25/10/2026 a las 10:56

Los ciclos repetidos de pérdida y recuperación de peso, el temido "efecto yo-yo" pueden tener diferentes efectos a largo plazo en la composición corporal según el estado de adiposidad inicial de la persona, han comprobado científicos del Centro Alemán de Investigación sobre la Diabetes (DZD).

Así, en individuos inicialmente delgados pero propensos a la obesidad, los ciclos de peso pueden aumentar progresivamente la proporción de tejido adiposo en relación con el tejido magro, lo que da como resultado una mayor adiposidad general con el tiempo. Por el contrario, los individuos con obesidad establecida tienden a volver a una composición corporal similar después de ciclos repetidos de pérdida y recuperación de peso, lo que conlleva un cambio relativamente pequeño a largo plazo en la adiposidad.

En el estudio, publicado en la revista e'Nature Reviews Endocrinology', los investigadores Norbert Stefan, del DZD,y Faidon Magkos, de la Universidad de Copenhague (Dinamarca), ofrecen una evaluación exhaustiva: el factor determinante podría ser el peso inicial. Si bien las fluctuaciones de peso parecen ser menos problemáticas en personas con obesidad de lo que se suele suponer, podrían aumentar el riesgo de desarrollar obesidad a largo plazo en personas con peso normal.

En la comunidad científica, esta fluctuación repetida del peso corporal se denomina "ciclo de peso" y durante mucho tiempo, existió la preocupación de que tales fluctuaciones de peso pudieran provocar un mayor aumento de peso e incrementar el riesgo de trastornos metabólicos relacionados.

Sin embargo, el análisis actual presenta una perspectiva más matizada. Según los autores, el riesgo para la salud asociado con las fluctuaciones de peso depende en gran medida de si la persona tiene un peso normal o ya padece obesidad. En personas con obesidad, los ciclos repetidos de pérdida y recuperación de peso parecen tener efectos negativos adicionales mínimos -o posiblemente nulos- sobre el peso y la composición corporal a largo plazo, pero para las personas con peso normal -especialmente aquellas con predisposición a la obesidad- la situación puede ser diferente.

La composición corporal ofrece una posible explicación para estas diferencias: el factor clave reside en qué tejidos se pierden al adelgazar y se regeneran al recuperarlo. Al perder una cantidad significativa de peso, las personas con peso normal pierden proporcionalmente más masa corporal magra (que incluye la masa muscular) que las personas con obesidad.

Al mismo tiempo, su gasto energético en reposo disminuye de forma más significativa. Si posteriormente recuperan peso, una parte desproporcionadamente grande de este puede estar compuesta de tejido adiposo. Si este proceso se repite, podría aumentar el riesgo de desarrollar obesidad a largo plazo en personas con predisposición genética.

Faidon Magkos subraya que la pérdida de peso voluntaria no se aplica únicamente a las personas con sobrepeso: "Sorprendentemente, casi el 30 % de las personas que no tienen sobrepeso ni obesidad desean adelgazar y ya lo han intentado en el pasado", apunta. Además de una predisposición parcialmente hereditaria a las fluctuaciones de peso, también pueden influir factores sociales, como los ideales de delgadez y el miedo a la obesidad.

Este problema ha cobrado mayor relevancia debido a la creciente disponibilidad de medicamentos eficaces para bajar de peso. Norbert Stefan señala que incluso las personas con peso normal o con un ligero sobrepeso intentan obtener estos medicamentos fuera de sus indicaciones aprobadas, por ejemplo, por motivos estéticos o con la esperanza de obtener beneficios para la salud a largo plazo.

Por eso, señala que es especialmente importante que las personas metabólicamente sanas que no tienen un sobrepeso significativo evalúen cuidadosamente sus opciones. Según los autores, al recetar medicamentos para bajar de peso, los médicos deben sopesar los beneficios potenciales frente a los riesgos potenciales.

Para las personas con obesidad, el análisis transmite un mensaje importante: el temor a un posible efecto rebote no debería impedirles perder peso. Según los autores, actualmente no hay suficiente evidencia que sugiera que los intentos repetidos de perder peso en casos de obesidad preexistente empeoren aún más las tendencias de peso a largo plazo.

Sin embargo, la situación puede ser diferente para las personas con peso normal. Para estas personas, las dietas repetidas seguidas de un aumento de peso podrían ser perjudiciales a largo plazo, especialmente si ya tienen una predisposición genética a la obesidad o una causada por otros factores. Por lo tanto, estas personas deben ser informadas sobre los riesgos potenciales de los intentos innecesarios de perder peso.

Al mismo tiempo, los autores recalcan que la hipótesis requiere un análisis más profundo. En particular, futuros estudios deberían comparar directamente los efectos a largo plazo de la pérdida y el aumento de peso repetidos en personas con y sin obesidad.

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