Maternidad

Susana Carmona, doctora en Neurociencias: "Es curioso que a las mujeres se nos exija ser las de antes justo después de dar a luz"

La doctora en Neurociencias Susana Carmona revela cómo la gestación y el posparto transforman la mente femenina, impulsando una neuroplasticidad sin precedentes por intensos cambios hormonales

Susana Carmona, doctora en Neurociencias
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Susana Carmona, doctora en NeurocienciasBBVA
Susana Carmona, doctora en Neurociencias

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Diario de Navarra

Publicado el 08/09/2026 a las 07:36

La doctora en Neurociencias Susana Carmona, una voz autorizada en el estudio del cerebro, desvela una realidad que muchas madres intuyen: la maternidad implica una transformación cerebral profunda y duradera. Lejos de ser un mero ajuste logístico, la experiencia de ser madre redefine la identidad y la estructura neuronal. "Quien realmente me ha enseñado lo que es la maternidad es mi hija, que tiene 10 años, se llama Alexandra", confiesa Carmona, añadiendo que, aunque esperaba ciertos cambios, "creía que sería más o menos la misma y nada más lejos de la realidad".

Durante los nueve meses de gestación, el cuerpo y el cerebro de la mujer experimentan una tormenta hormonal sin igual. Los niveles acumulados de estrógenos, por ejemplo, equivalen a los que una mujer no embarazada acumularía en unos 61 años. Estas potentes hormonas actúan como los principales inductores de la neuroplasticidad, la asombrosa capacidad del cerebro para adaptarse y reorganizarse. Esta adaptación no solo se debe a factores biológicos, sino también a la interacción con el ambiente, moldeando la mente de la futura madre.

Tradicionalmente, se pensaba que la neuroplasticidad era un fenómeno restringido a la infancia y, posteriormente, a la adolescencia, consideradas "ventanas críticas" del neurodesarrollo. Sin embargo, investigaciones recientes, de apenas la última década, han revelado que el embarazo y el posparto constituyen otra ventana crítica de desarrollo cerebral, un periodo de intensos cambios neuronales que reconfiguran la arquitectura mental de la mujer.

Uno de los cambios más significativos se observa en la red por defecto, una compleja red neuronal implicada en procesos como la autoconciencia y la divagación mental. Esta red, que nos proporciona esa "voz interna" que narra quiénes somos, experimenta una reducción de volumen durante el embarazo, con un punto de inflexión alrededor del parto. Posteriormente, se produce un ligero incremento. La doctora Carmona lo compara con una "mudanza": "Es decir, nos vamos a mudar y hay muebles o cosas que consideramos secundarias que no vamos a utilizar, las eliminamos y en esta nueva casa, con esta nueva habitación, con este nuevo inquilino tan demandante, vamos a crear otras conexiones cerebrales". Esta reorganización implica una reducción seguida de ligeros incrementos, optimizando el cerebro para las nuevas demandas de la maternidad.

Lejos de ser algo negativo, estos cambios cerebrales están asociados a una mejor adaptación y un vínculo más fuerte con el bebé. Las madres que muestran mayores transformaciones neuronales reportan sentirse mejor y establecer una conexión más profunda con sus hijos. Estos procesos están intrínsecamente ligados a las intensas fluctuaciones hormonales que caracterizan la gestación, demostrando cómo la biología prepara a la mujer para su nuevo rol.

EL MITO DE "VOLVER A SER LA DE ANTES"

Resulta "curioso", señala Carmona, que la sociedad exija a las madres "que volvamos a ser la de antes lo antes posible" justo después de dar a luz, algo que no se le pide a un adolescente. Si bien algunos cambios cerebrales revierten con el tiempo, la recuperación no se limita a la tradicional cuarentena de 40 días, sino que se extiende normalmente alrededor del primer año o dos. Incluso en estudios realizados a los dos y seis años posparto, ciertos cambios, como los de la red por defecto, no regresan a su estado basal, permaneciendo presentes a largo plazo.Cambios duraderos: una madre, para siempre

La permanencia de estas modificaciones es tal que investigadoras han analizado decenas de miles de cerebros de mujeres, descubriendo que incluso en aquellas de 60, 70 u 80 años, que fueron madres hace mucho tiempo, su cerebro es diferente al de las mujeres que nunca lo fueron. Esta evidencia científica resuena con la sabiduría popular que afirma: "once a mother, always a mother", o "una vez eres madre, siempre eres madre", una frase que encapsula la profunda y duradera transformación que la maternidad imprime en el cerebro femenino.

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