Salud

Por qué no deberías tomar ibuprofeno antes de entrenar, según el cardiólogo Aurelio Rojas

El cardiólogo Aurelio Rojas ha advertido sobre esta costumbre, que algunos deportistas incluso denominan de manera coloquial "vitamina I"

Por qué no deberías tomar ibuprofeno antes de entrenar, según el cardiólogo Aurelio Rojas
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Por qué no deberías tomar ibuprofeno antes de entrenar, según el cardiólogo Aurelio Rojas

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Diario de Navarra

Actualizado el 04/09/2026 a las 07:53

Tomar ibuprofeno antes de entrenar para prevenir dolores o molestias puede parecer una solución práctica, especialmente ante una sesión exigente. Sin embargo, recurrir a este antiinflamatorio de forma preventiva no es una práctica inocua. La combinación del medicamento con el esfuerzo físico intenso, la pérdida de líquidos y los cambios que experimenta la circulación durante el ejercicio puede aumentar determinados riesgos para la salud.

El cardiólogo Aurelio Rojas ha advertido sobre esta costumbre, que algunos deportistas incluso denominan de manera coloquial "vitamina I". El especialista alerta especialmente de las consecuencias que puede tener para los riñones, aunque también señala posibles efectos sobre el sistema cardiovascular.

Por qué el ibuprofeno puede afectar a los riñones durante el ejercicio

Para entender el problema hay que fijarse en el mecanismo de acción del ibuprofeno. Este medicamento pertenece al grupo de los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y actúa inhibiendo unas enzimas conocidas como ciclooxigenasas o COX.

Estas enzimas intervienen en la producción de prostaglandinas, sustancias que desempeñan distintas funciones en el organismo. Entre ellas se encuentran la protección de la mucosa del estómago y la regulación del flujo de sangre que llega a los riñones.

Durante un ejercicio intenso, el cuerpo necesita adaptar su circulación a las nuevas demandas. Una mayor cantidad de sangre se dirige hacia los músculos implicados en el esfuerzo, mientras que otros órganos pueden recibir temporalmente un menor flujo sanguíneo.

Es precisamente en este contexto donde el consumo de ibuprofeno puede resultar problemático. Al reducir la producción de prostaglandinas, el medicamento puede limitar uno de los mecanismos que ayudan al riñón a mantener un flujo sanguíneo adecuado.

El resultado es una combinación poco favorable: el ejercicio ya puede reducir el aporte de sangre al riñón y el ibuprofeno puede dificultar la respuesta compensatoria del organismo.

La deshidratación puede agravar el problema

A este escenario se suma otro factor frecuente durante el deporte: la pérdida de líquidos. Entrenar durante mucho tiempo, hacerlo a elevada intensidad o practicar ejercicio con temperaturas altas puede favorecer la deshidratación, especialmente cuando no existe una reposición adecuada de agua y electrolitos.

La disminución del volumen circulante supone una dificultad añadida para los riñones. Si coincide con un esfuerzo físico considerable y con el consumo de un AINE como el ibuprofeno, el riesgo de sufrir problemas renales puede aumentar.

También hay que tener en cuenta el daño muscular que puede producirse después de esfuerzos especialmente intensos. Cuando las fibras musculares sufren lesiones importantes pueden liberar determinadas sustancias al torrente sanguíneo que, en cantidades elevadas, resultan perjudiciales para el riñón.

La suma de esfuerzo extremo, deshidratación, daño muscular y determinados medicamentos constituye, por tanto, un escenario en el que conviene extremar las precauciones.

El posible impacto cardiovascular del ibuprofeno

Los riñones no son el único motivo de preocupación. Rojas también señala el efecto que la inhibición de las enzimas COX puede ejercer sobre sustancias implicadas en el funcionamiento del sistema cardiovascular.

Entre ellas se encuentran el tromboxano y la prostaciclina, que participan en mecanismos relacionados con las plaquetas, los vasos sanguíneos y la formación de coágulos. Alterar el equilibrio entre estas sustancias puede tener consecuencias cardiovasculares, un aspecto especialmente relevante cuando el organismo ya está sometido al estrés propio de un ejercicio exigente.

Esto no significa que una persona vaya a sufrir necesariamente una complicación por tomar ibuprofeno y practicar deporte, pero sí explica por qué utilizarlo sistemáticamente antes de entrenar para anticiparse al dolor no debería considerarse una costumbre sin riesgos.

Tomarlo para "aguantar" el entrenamiento puede ocultar otro problema

Existe además una cuestión que va más allá de los efectos directos del medicamento. El dolor durante el ejercicio puede funcionar como una señal de advertencia del organismo. Enmascararlo con un analgésico o antiinflamatorio para continuar entrenando puede hacer que una lesión pase inadvertida o que se mantenga una actividad que sería conveniente reducir o interrumpir.

Por ello, tomar ibuprofeno de manera preventiva antes de cada entrenamiento no debería convertirse en una rutina. Si el dolor aparece con frecuencia o es necesario recurrir repetidamente a medicamentos para poder hacer ejercicio, resulta aconsejable identificar su origen y consultar con un profesional sanitario.

El ibuprofeno es un medicamento ampliamente utilizado, pero que sea habitual no significa que esté exento de efectos adversos. Y cuando se combina con ejercicio intenso, deshidratación o esfuerzos musculares extremos, las circunstancias pueden cambiar considerablemente.

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