Salud
¿Te despiertas por la noche? Los 7 hábitos que pueden ayudarte a dormir mejor
Los especialistas en sueño advierten de que normalizar los despertares nocturnos puede hacer que pasemos por alto un problema tratable


Publicado el 28/08/2026 a las 10:53
“Me despierto varias veces cada noche y ya me he acostumbrado”. Es una frase frecuente, especialmente a medida que cumplimos años, pero los especialistas en sueño advierten de que normalizar los despertares nocturnos puede hacer que pasemos por alto un problema tratable.
Y es que el sueño se vuelve más ligero con el envejecimiento, y los pequeños despertares pueden ser normales, pero cuando aparecen varias noches por semana, se prolongan durante meses, o afectan al rendimiento durante el día, conviene buscar la causa.
Desde la apnea del sueño hasta la ansiedad, la menopausia, la necesidad frecuente de orinar, o determinados medicamentos, son muchos los factores capaces de fragmentar el descanso.
EL SUEÑO SE VUELVE MÁS LIGERO CON LA EDAD
Durante una entrevista con Europa Press Salud Infosalus, la neurofisióloga del Hospital Ribera Povisa (Vigo), la doctora Arantxa García Peña, subraya que los despertares nocturnos son más frecuentes con el envejecimiento, pero no por ello no se deben considerar como una consecuencia de la edad:
“Con los años se producen cambios fisiológicos en el sueño, disminuyendo el sueño lento profundo y aumentando el sueño ligero. Por otro lado, el ritmo circadiano tiende a adelantarse cambiando los patrones del sueño y, por dicho motivo, las personas mayores suelen acostarse y levantarse antes. Los cambios anteriormente mencionados hacen que el sueño sea más ligero y frágil, y pequeños estímulos como un ruido pueden provocar despertares con mayor facilidad”.
Por su parte, Helena Brull, neumóloga del Hospital Universitario del Vinalopó, recuerda también a Europa Press Salud que con el envejecimiento el sueño suele hacerse más ligero y fragmentado.
“Aunque las necesidades de sueño disminuyen ligeramente con la edad, la mayoría de los adultos mayores siguen necesitando alrededor de 7-8 horas de sueño en 24 horas. Los despertares breves durante la noche pueden ser normales, y muchas personas ni siquiera los recuerdan. El problema aparece cuando son frecuentes, prolongados, o dificultan volver a dormir”, advierte.
CONSEJOS PARA REDUCIR LOS DESPERTARES NOCTURNOS
· Mantener horarios regulares para acostarse y levantarse, reservando la cama exclusivamente para dormir, y evitando utilizarla para trabajar, ver la televisión o consultar el móvil.
· Reducir la exposición a pantallas y a la luz intensa durante la hora previa al sueño.
· Evitar la cafeína y las bebidas energéticas desde media tarde, así como limitar el alcohol y no fumar antes de acostarse.
· Evitar las cenas copiosas y el exceso de líquidos antes de dormir, así como las siestas prolongadas —mejor que no superen los 20 minutos—.
· El ejercicio físico regular también favorece un buen descanso, aunque es preferible evitar la actividad intensa durante las dos o tres horas previas a acostarse.
· Mantener el dormitorio a una temperatura agradable, silencioso, y oscuro.
Estas medidas pueden ayudar a mejorar la continuidad del sueño, aunque no siempre son suficientes cuando existe una causa médica subyacente, concluye la experta.
POR QUÉ NOS DESPERTAMOS DURANTE LA NOCHE
En concreto, los despertares nocturnos pueden deberse a diversos factores y es fundamental identificar cual es el principal para poderlo tratar, según sostiene García Peña, quien indica que suelen ser debidos a picos de estrés, de ansiedad, y de cortisol provocan un sueño más superficial, o bien deberse a factores externos.
De hecho, la apnea obstructiva del sueño (AOS) es una de las causas más importantes, según prosigue, donde se producen pausas respiratoria repetidamente mientras se duerme, lo que obliga al cerebro a provocar microdespertares para recuperar el flujo de aire.
“El sueño se fragmenta y se vuelve poco reparador”, agrega esta experta de Ribera Povisa, al tiempo que menciona que durante la menopausia se producen igualmente una serie de cambios hormonales en la mujer que pueden aumentar la predisposición al insomnio, y modificar la arquitectura normal del sueño.
Asimismo, Helena Brull, neumóloga del Hospital Universitario del Vinalopó, añade que son muchas las causas que nos pueden interrumpir el sueño, desde enfermedades que causen dolor crónico, a condiciones urinarias que nos obliguen a levantarnos al baño, el síndrome de piernas inquietas, hasta fármacos estimulantes o diuréticos (aumento de micción).
“No obstante, muchas veces los despertares ocurren sin causa aparente. En estos últimos casos, convendría estudiar un posible insomnio de mantenimiento, debido a la ansiedad, o a una apnea del sueño”, afirma.
CONSECUENCIAS DE UN SUEÑO FRAGMENTADO
Entre las consecuencias de dormir de forma fragmentada Helena Brull, del Hospital Universitario del Vinalopó, habla de excesiva somnolencia diurna, capaz de limitar nuestras actividades diarias y de causar accidentes.
“También se ha asociado a trastornos de memoria, a irritabilidad, y a alteraciones en la concentración y en el estado de ánimo. Incluso puede disminuir la libido y causar problemas de disfunción sexual”, alerta.
A largo plazo, sostiene que la fragmentación crónica del sueño se ha asociado a alteraciones metabólicas, como una peor regulación de la glucosa, a resistencia a la insulina, y a cambios en hormonas que regulan el apetito, como la leptina y la grelina.
“Estas alteraciones pueden favorecer el desarrollo de obesidad, de diabetes tipo 2, y de síndrome metabólico. Cuando los despertares se deben a una apnea obstructiva del sueño, la repetición de episodios de falta de oxígeno se ha relacionado con un mayor riesgo de hipertensión arterial, de enfermedad cardiovascular, de arritmias, de ictus, y de deterioro de la calidad de vida”, subraya.
CUÁNDO CONSULTAR A UN PROFESIONAL
Así, y a la hora de distinguir un problema puntual de un trastorno del sueño que requiera valoración médica, la experta del Hospital Ribera Povisa (Vigo) señala que todo depende fundamentalmente de la frecuencia, de la duración, y de la repercusión de este fenómeno en la vida diaria del paciente.
“Los problemas puntales suelen estar relacionados con una situación concreta como el estrés y cambios en las rutinas habituales, desapareciendo cuando se soluciona el motivo desencadenante. Cuando los despertares son frecuentes varias noches por semana y se mantienen durante más de tres meses, si existe dificultad para volver a conciliar el sueño con una repercusión en la vida diaria como somnolencia diurna, cansancio, irritabilidad, problemas de concentración o disminución del rendimiento laboral o académico. En todos estos casos es preciso una valoración por parte de un profesional”, mantiene.