Estudio

El edadismo reduce las relaciones sociales y genera soledad en las personas mayores

Aconsejan impulsar el reconocimiento social de los mayores, así como campañas y educación que visibilicen los estereotipos edadistas

Una pareja de ancianos se agarran la mano
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Una pareja de ancianos se agarran la manoPixabay
Una pareja de ancianos se agarran la mano

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Europa Press

Publicado el 05/07/2026 a las 12:14

El edadismo juega un "papel central" en la soledad no deseada de los mayores ya que limita tanto sus oportunidades reales de participar como las expectativas sobre lo que pueden o no pueden hacer, "generando dinámicas de exclusión por parte del entorno y autoexclusión". Esta es la principal conclusión del estudio 'Vinculación entre el edadismo y la soledad. Analizar, sensibilizar y prevenir la discriminación a personas mayores' presentado por la Fundación Grandes Amigos.

En el estudio, los investigadores han realizado doce entrevistas en profundidad a personas mayores que participan en Grandes Amigos en Comunidad de Madrid, Galicia, Cantabria, Euskadi (Adinkide), Extremadura, llevando a cabo un muestreo por cuotas para asegurar que hubiera diversidad, así como por casos excepcionales para identificar referentes de éxito que superaran soledades o situaciones edadistas.

Además, han completado este trabajo de campo con un grupo focal de profesionales del ámbito social que trabajan en programas relacionados con la soledad y el edadismo, con el fin de triangular la información desde una perspectiva técnica.

A través de esto, los científicos han constatado que el edadismo impacta desde tres niveles. Uno de ellos es el estructural, por el que la organización de los servicios, los sistemas de atención o las normas sociales llevan a menos autonomía y participación). Otro es el relacional, en el que la infantilización, la invisibilización o las dinámicas de exclusión implícita en los espacios cotidianos provocan incomodidad y retraimiento.

A su vez, también está el nivel subjetivo, en el que las personas mayores internalizan el edadismo, autolimitando expectativas, decisiones y maneras de relacionarse. Ésto les lleva a la autoexclusión y a retirarse de maneras de relacionarse socialmente para no sentirse una carga, lo que a su vez desemboca en una menor interacción social.

Los autores han comprobado que el género condiciona la experiencia en la vejez. De este modo, mientras que las mujeres con proyectos vitales que han esto subordinados a los cuidados tienen menos diversidad relacional y sufren de desventajas económicas y disminución de la socialización, los hombres pierden estatus social y relaciones tras la jubilación.

En base a los testimonios, han concluido con que asociar la vejez a la muerte limita el propósito vital. En este sentido, han apuntado también a que la presión "antiedad" reduce estatus y participación y que la aspiración a parecer joven condiciona el valor social y genera falta de autoestima y retraimiento.

Según han remarcado, los prejuicios edadistas restringen la vida social y comunitaria ya que "barreras materiales, estructurales y simbólicas dificultan la participación y merman las redes relacionales". Por esta parte, han avisado de que la exclusión y la autoexclusión se retroalimentan. "Edadismo y soledad, un proceso de doble vía: limitación de oportunidades externas y reducción de expectativas internas", han señalado.

Frente a esto, los participantes han apuntado a que existen estrategias de afrontamiento y resiliencia, donde las personas mayores combinan adaptación y aceptación a las condiciones para sostenerse, así como acciones más activas para reconstruir sus vínculos y sentido vital. Además, redes y entidades como Grandes Amigos facilitan el encuentro, el reconocimiento y volver a participar.

Por ello, han animado a sensibilizar y crear conciencia crítica para identificar la discriminación por edad y a reforzar "lo colectivo y la pertenencia" frente al individualismo, apuntando a que se requieren entornos "más comunitarios". Asimismo, han abogado por avanzar hacia una sociedad que valore a quien envejece, potenciar las relaciones intergeneracionales y educar desde la infancia para prevenir el edadismo y la soledad.

Por último, han pedido más recursos comunitarios y espacios seguros para facilitar compartir experiencias, generar apoyo mutuo y mejorar la equidad en acceso a relaciones y actividades y no abordar el edadismo y la soledad como si fueran problemas individuales, sino como problemas estructurales que deben abordarse "mediante cambios sociales, políticos y culturales amplios".

IMPULSAR EL RECONOCIMIENTO SOCIAL DE LAS PERSONAS MAYORES

Entre sus recomendaciones, está la idea de intervenir contra el edadismo de manera "estructural", revisando normativas, servicios y recursos para eliminar prácticas edadistas y mejorando la accesibilidad y el equilibrio territorial. Además, han aconsejado impulsar el reconocimiento social de las personas mayores, así como campañas y educación que visibilicen el edadismo y cuestionen estereotipos sobre la vejez desde edades tempranas.

Entre otras cosas, también han abogado por el fomento de de actividades comunitarias significativas, accesibles, diversas e intergeneracionales; el refuerzo de redes comunitarias a través de espacios seguros donde compartir experiencias, vulnerabilidades y construir apoyo mutuo sin temor al estigma; y la promoción de la autonomía con oportunidades que permitan a los mayores desarrollar proyectos, iniciativas y roles significativos, "reforzando su sentido de utilidad y pertenencia".

El responsable de Investigación de Grandes Amigos y coordinador del proyecto, Alfonso Casana, ha destacado que esta investigación "habla de experiencias de personas que viven estas realidades en su propia piel y porque pone voz a personas que con frecuencia han estado silenciadas e invisibilizadas". "Estas actitudes edadistas son un caldo de cultivo de soledades y malestares que, cuando no existe red de apoyo alrededor, agravan aún más el nivel de indefensión y vulnerabilidad de la persona mayor", ha explicado.

UNA CAMPAÑA DE SENSIBILIZACIÓN CON VÍDEOS DE LOS TESTIMONIOS

Más allá de este estudio, Grandes Amigos ha avanzado que llevará a cabo una campaña de sensibilización en las redes sociales en los próximos meses en la que mostrará estos vídeotestimonios con el objetivo de despertar conciencias y de inspirar nuevos relatos de la ciudadanía. A su vez, también incluirá una llamada a que cualquier persona que haya sufrido situaciones de edadismo y soledad la pueda compartir en las redes sociales.

"De este modo, se da respuesta a varias de las recomendaciones del estudio: sensibilizar, educar y generar conciencia crítica para identificar vivencias no reconocidas, como cauce para el empoderamiento de las personas mayores", ha señalado la organización.

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