Estudio
La dieta baja en proteínas y suplementada con aminoácidos se relaciona con una mayor esperanza de vida saludable
El equipo halló ventajas similares para la salud asociadas a una dieta más basada en vegetales, como una menor incidencia de obesidad y diabetes tipo 2


Publicado el 28/06/2026 a las 09:26
Una dieta baja en proteínas, basada en plantas y pescado, combinada con pequeñas cantidades de un aminoácido que se encuentra comúnmente en los huevos, la carne y los productos lácteos, aumentó la esperanza de vida saludable y disminuyó la fragilidad y la masa grasa en ratones, según un nuevo estudio de la USC (Estados Unidos) publicado en la revista 'Cell Metabolism'.
Los investigadores, liderados por Valter Longo de la Escuela de Gerontología Leonard Davis de la USC, también colaboraron con colegas de la Universidad de Toronto (Canadá) y la Universidad de Harvard (Estados Unidos) para analizar datos existentes sobre la dieta y la salud de más de 200.000 personas. El equipo halló ventajas similares para la salud asociadas a una dieta más basada en vegetales, como una menor incidencia de obesidad y diabetes tipo 2.
Según Longo, los datos combinados de ratones y humanos indican que los mejores resultados de salud se pueden obtener siguiendo una "dieta para la longevidad" mayoritariamente vegana o vegetariana, pero con la adición de pescado. Esta dieta de inspiración mediterránea proporciona una cantidad pequeña pero suficiente de metionina y otros aminoácidos esenciales.
Longo ha estudiado exhaustivamente la relación entre la dieta, la salud y la longevidad. Gran parte de su trabajo se ha centrado en la dieta mediterránea, baja en proteínas y basada en vegetales, un pilar de las poblaciones longevas del sur de Europa.
Si bien estos grupos tienen una de las mayores esperanzas de vida del mundo, también presentan altos índices de fragilidad. Dado que los alimentos de origen vegetal contienen menores cantidades de aminoácidos esenciales que los productos de origen animal, Longo desarrolló una dieta para la longevidad suplementada con una pequeña cantidad del aminoácido esencial metionina para evaluar sus efectos sobre el riesgo de fragilidad.
Para el experimento, se alimentó a grupos de ratones de 20 meses de edad con una de cuatro dietas: una dieta estándar; una dieta occidental rica en grasas y azúcares; una dieta cetogénica baja en carbohidratos; o la dieta de longevidad baja en proteínas y suplementada con metionina (LDMM). Los ratones que recibieron el LDMM mostraron resultados significativamente mejores, incluyendo una mayor esperanza de vida saludable (la parte de la vida que se pasa con buena salud), una menor masa grasa y una menor fragilidad.
"Esperábamos que las distintas dietas produjeran resultados diferentes, pero lo que realmente nos impresionó fue cómo la modulación de un solo aminoácido, la metionina, en la dieta para la longevidad podía generar cambios metabólicos tan drásticos", declara Maura Fanti, investigadora asociada de USC Leonard Davis y primera autora del nuevo estudio. "Esto sugiere que la composición de aminoácidos, y no solo la cantidad total de proteínas, podría ser el objetivo de intervenciones metabólicas estratégicas".
Además, las pruebas revelaron varios biomarcadores de una mejor salud cardiometabólica en ratones LDMM, incluyendo mayores cantidades de moléculas de señalización que afectan el metabolismo y el envejecimiento en diferentes especies, como el GLP-1, según Fanti. "Por supuesto, existen diferencias en la forma en que estas vías se regulan entre ratones y humanos, pero observar cambios tan coordinados en múltiples hormonas metabólicas es realmente alentador, y tenemos mucha curiosidad por saber si se observarían efectos de magnitud similar en estudios con humanos", aclara la experta.
Longo incide en que uno de los hallazgos más notables fue que los ratones sometidos a la dieta LDMM podían comer más que cualquier otro grupo y consumir tantas calorías como cualquier otro grupo, y aun así perder grasa sin perder masa muscular magra, pero solo cuando los niveles de metionina eran bajos pero suficientes.
Además, los datos en humanos mostraron que los participantes que consumían los niveles más altos de proteína animal (y, por lo tanto, la mayor cantidad de metionina y otros aminoácidos esenciales) presentaban una mayor prevalencia de obesidad y el doble de riesgo de diabetes en comparación con quienes consumían poca o ninguna proteína animal. Esto se mantuvo incluso cuando quienes consumían más proteína animal tenían una menor ingesta calórica y, en general, una nutrición más saludable.
"Esto desafía el dogma de que la reducción de calorías es necesaria para perder peso, pero también nos indica que debemos comprender claramente los mecanismos", plantea Longo.
Una ingesta insuficiente de metionina provocó fragilidad, mientras que un exceso de metionina anuló los beneficios de esta dieta, que, por lo demás, se basaba en la alimentación de poblaciones longevas como las dietas tradicionales italiana y de Okinawa. Estos resultados indican que la ingesta total de proteínas puede ser menos importante que la ingesta de aminoácidos específicos.
El siguiente paso que el equipo espera dar es un ensayo clínico controlado del LDMM en humanos, finalizan Longo y Fanti.