Andar más rápido o más distancia: descubre la mejor forma de caminar para adelgazar según los especialistas
Tiene numerosos beneficios para la salud general pero existe controversia sobre si para adelgazar es más adecuado hacerlo deprisa en cortas distancias o más lento durante un mayor número de kilómetros


Publicado el 25/05/2025 a las 12:52
La simple actividad de caminar tiene múltiples beneficios para la salud. Sin embargo, cuando se trata de perder peso, surgen dudas sobre si es más efectivo caminar a gran velocidad en trayectos cortos o recorrer largas distancias a un ritmo más relajado. Encontrar la fórmula correcta es clave para maximizar resultados.
En España, caminar es una de las formas más accesibles de ejercicio y su práctica regular fortifica el corazón, ayuda a perder peso, mejora el ánimo y fortalece los huesos. Según la Clínica Mayo, caminar a paso ligero puede controlarnos de padecer múltiples enfermedades, como cardíacas y diabetes tipo 2.
¿CAMINAR RÁPIDO O LARGAS DISTANCIAS?
Caminar largas distancias no significa hacerlo de forma pausada, sino a un ritmo que eleve el ritmo cardíaco. Este tipo de caminata aumenta la resistencia y fortalece el corazón. Además, ayuda a quemar calorías de forma eficaz. Para alcanzar estos beneficios, es ideal mantener un paso ligero que produzca sudor al terminar el ejercicio.
Por otro lado, caminar rápido en distancias cortas también presenta grandes beneficios. Al intensificar el paso, el corazón aumenta su esfuerzo, mejorando la circulación sanguínea y estimulando el metabolismo. Esta variante es particularmente beneficiosa para conseguir rapidez en la quema de grasa.
EL ENFOQUE COMBINADO, LO MÁS RECOMENDADO
Los expertos sugieren combinar ambos enfoques: caminatas cortas y intensas con largas y moderadas. Este método mixto no solo ayuda a adelgazar, sino también a mejorar la salud cardiovascular. Una recomendación práctica es alternar cinco minutos de caminata tranquila con uno a alta intensidad.
RECOMENDACIONES PARA OPTIMIZAR EL EJERCICIO
Antes de comenzar a caminar, es esencial contar con el calzado adecuado para evitar lesiones. Además, vestirse con ropa cómoda y transpirable mejorará la experiencia. Planificar rutas agradables y libres de obstáculos contribuirá a mantener el hábito.
La práctica regular y algunas variaciones en el ritmo y la duración pueden potenciar exponencialmente los beneficios. Escuchar al cuerpo y aumentar progresivamente la dificultad asegurarán el progreso sin riesgos.
En conclusión, tanto las caminatas rápidas como las largas aportan beneficios relevantes. En el contexto de España, donde salir a caminar es una opción accesible y saludable, combinar ambos estilos maximiza los resultados. La clave está en la constancia y en adaptar el ejercicio a las capacidades individuales, asegurando así un camino hacia la pérdida de peso de manera saludable y efectiva.