Caries: también es 'cosa de niños'
Uno de cada tres niños de 5 a 6 años tienen caries en los dientes de leche. No son los definitivos, pero son importantes para comer o para el lenguaje. Por eso es importante una correcta higiene


Actualizado el 27/04/2019 a las 06:00
No solo dibujan la sonrisa de los más pequeños. Los dientes de leche no son definitivos pero son cruciales para la salud y el bienestar de los niños: ayudan a masticar, permiten un correcto desarrollo del lenguaje y se encargan de mantener libre el espacio para los dientes permanentes que, de otra manera, pueden crecer torcidos o apiñados. Por eso, es importante cuidar la boca de los niños desde el primer momento, aconseja Eduardo González Zorzano, experto de Cinfa.
El especialista recuerda que los más pequeños tampoco están a salvo de uno de los problemas de salud más frecuentes en la actualidad, las caries dentales. Se trata, de hecho, del principal problema bucal y la enfermedad crónica más frecuente en la infancia. Así, los últimos datos del Consejo General de Dentistas señalan que uno de cada tres niños españoles (31,5%) de 5 a 6 años tiene caries en dientes de leche.
González indica que desde que a un niño le salen sus primeros dientes pueden producirse las llamadas caries de la primera infancia o ‘caries del biberón’, que causan malestar y dolor en el niño. “Es necesario comenzar a cuidar la boca de nuestros hijos desde el primer momento: al principio, limpiando los dientes del bebé con una toallita o gasa húmeda y, conforme comienzan crecer, enseñándoles a lavarse los dientes de una manera correcta y efectiva”, añade. De esta manera, se evita que las bacterias responsables de las caries colonicen la cavidad bucal y, sobre todo, que se acumulen azúcares y carbohidratos, los dos principales factores involucrados.
ALGUNOS CONSEJOS
González apunta la importancia de inculcar hábitos de higiene bucal en los más pequeños, entre otras medidas. Así, recuerda que la mayoría de los microbios que invaden las bocas de los bebés proceden de sus padres, que se los transmiten al limpiar el chupete con su propia boca o la tetina del biberón. Por eso, recomienda, además de evitar esos hábitos, cuidar la higiene oral de los propios padres. Y aconseja limpiar las encimas y dientes del bebé con una gasa húmeda, evitar que duerma con el biberón en la boca y no impregnar de azúcar o miel el chupete.
Otras medidas son cepillar los dientes con suavidad desde los dos años, con el equivalente a una lenteja de pasta de dientes, y enseñar a los niños a cepillarse ellos mismos en cuanto sea posible, sobre todo después de las comidas, al menos dos minutos.
También se recomienda para una adecuada higiene bucal cambiar el cepillo cada tres meses, moderar el consumo de dulces y bebidas azucaradas, evitar las comidas antes de acostarse y llevar al niño al dentista una vez al año.
