Historia y Arte
Tesoros y espíritu en el santuario de Aralar
Se trata de un lugar icónico de Navarra, y el templo donde se guardan bellezas artísticas como los esmales que robó Erik el Belga


Actualizado el 04/07/2020 a las 10:24
Enclavado entre las cumbres de la sierra de Aralar, en término de Uharte Arakil, el santuario de San Miguel de Excelsis (el arcángel guerrero, capitán de los ejércitos celestiales, príncipe de la lucha contra los ángeles rebeldes) es uno de los centros de espiritualidad más antiguos y enraizados de Navarra. Su importancia se refleja en la atracción que ha suscitado en historiadores, etnógrafos, especialistas en arte, sacerdotes, montañeros, novelistas o ensayistas transmitiendo la singularidad de este enclave y la emoción que les ha producido su visita y su estudio.
Joya de la arquitectura románica, presenta básicamente el mismo aspecto que en el siglo XII. No obstante, estudios de los setenta apuntan a la existencia de un templo anterior, del IX, que habría sido destruido casi entero en un avance musulmán y del que se habrían aprovechado restos de muro.
El presbiterio del santuario está presidido por el retablo de esmaltes de Santa María. Este frontal fue robado en la noche del 25 al 26 de octubre de 1979 por una banda de ladrones liderados por el traficante de arte internacional Erik el belga, fallecido recientemente. La mayor parte de las piezas se fueron recuperando a lo largo de una década, la última en 1986, pero quedan los huecos de dos medallones y seis pequeños tramos de arquería dorada.
La imagen titular de San Miguel, revestida de plata sobredorada, también ha sufrido robos o intentos, al menos tres: dos en el siglo XVII y uno en el siglo XVIII.
Y, al igual que el sol y la niebla se disputan la cumbre de Aralar y hacen ver y desaparecer en cuestión de segundos un árbol, una roca o un edificio, la historia da unos datos, la tradición habla de otras realidades y la leyenda presenta hechos emotivos. La tradición mantiene que ha sido lugar sagrado desde hace miles de años, como lo demuestra un amplio conjunto de monumentos megalíticos que datan de hace 5.000 años. Y en cuanto a la leyenda, la del caballero navarro Teodosio de Goñi: tras haber matado a sus padres por error, le impusieron la penitencia de vivir con una gruesa cadena ceñida al cuello y a la cintura. Así lo hizo hasta que un día del año 714, encontrándose en una cumbre de esta sierra, surgió de una caverna un dragón. Teodosio se encomendó a San Miguel, que descendió del cielo y mató al dragón y rompiendo las cadenas de Teodosio.
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Web: www.aralarkosanmigel.info