Turismo
Volar en turista... y tener una experiencia ‘business’
Un vuelo largo en ‘economy’ puede ser una pequeña tortura. Si vas a coger un avión este verano, te conviene conocer los trucos de los viajeros más experimentados


Publicado el 10/08/2026 a las 05:00
Antes de nada, hablemos en plata: volar en turista nunca será como hacerlo en ‘business’. Esa es la cruda realidad. Eso no quiere decir, sin embargo, que quien no se pueda permitir los prohibitivos billetes de la clase ejecutiva tenga que resignarse al hecho de que volar -sobre todo cuando son viajes largos con una o varias escalas- sea una experiencia terriblemente incómoda o, directamente, desagradable. Hay esperanza.
Existen algunos trucos muy útiles para hacer tu asiento un poco más cómodo, pero también para acceder a las salas VIP de los aeropuertos o conseguir (esto ya es para viajeros avanzados) que tu billete de ‘economy’ se convierta en uno de ‘business’ casi por arte de magia (y un módico precio). Sí, otra dosis de realidad: algunas de estas soluciones conllevan un desembolso económico adicional, pero, en muchos casos, merece definitivamente la pena. Despegamos.
MAXIMIZAR EL ESPACIO PERSONAL
La diferencia más importante entre viajar en turista y hacerlo en ‘business’ (más allá del menú o la copita de champán que te ofrecen nada más sentarte) es el espacio. En turista, ya lo sabemos, es más que limitado. Por eso, escoger un buen asiento resulta fundamental. "Aunque en la ventanilla te puedes acurrucar, el asiento de pasillo siempre te da más libertad: puedes caminar, estirarte, salir cuando quieras", opina Manel Moreno, viajero y creador de contenido que lleva 20 años recorriendo el mundo, "casi siempre en clase turista".
También hay apps que te permiten ver las filas más vacías de un avión (como ExpertFlyer o SeatMaps ), una información sin duda privilegiada antes de reservar tu billete. Otra opción interesante es hacer un pequeño ‘upgrade’. A menudo, de la clase ‘economy’ a la ‘economy premium’ o ‘plus’, la diferencia económica no es tan grande y, particularmente en viajes largos de más de cinco o seis horas, la mejora en el espacio de las piernas es enorme. A veces, la propia aerolínea ofrece esta opción horas antes de la salida. Sigue siendo clase turista, sí, pero la experiencia es totalmente distinta.
Algo que también se puede hacer con los menús de a bordo. Si prefieres no morir al palo del "¿pasta o pollo?", cada vez más aerolíneas ofrecen menús diferentes. Puede que comer un poco de sushi sea exactamente lo que necesitas para sobrevivir al viaje. Eso sí, la mejor forma de no notar la diferencia entre la clase turista y la ‘business’, está clara: dormir todo lo que puedas. El truco de Moreno para conseguirlo es tan sencillo como efectivo. “Reserva un vuelo nocturno. No solo ayuda con el ‘jet lag’, sino que si consigues dormir seis o siete horas, te has quitado la mitad del vuelo de encima”.
UN MUNDO DE 'GADGETS'
El accesorio más importante de todos, según Moreno, son los auriculares de cancelación de ruido. “Son cruciales. Y en su defecto, unos tapones”. La gama de precios es enorme, pero hasta los más sencillos funcionan bien y garantizan el confort acústico. Lo mismo se aplica a las máscaras para los ojos, cada vez más sofisticadas, ergonómicas y cómodas y que ayudan mucho en el aislamiento sensorial.
Los cojines para el cuello han dejado de tener una única versión (la clásica ‘u’) para expandir su diseño hacia modelos que abrazan todo el cuello para evitar el desnucamiento o que están pensados para replicar la manera en la que algunas personas duermen de lado en la cama. Pero también hay hamacas para los pies (que se cuelgan del asiento delantero), cojines lumbares y hasta colchonetas y extensores que logran hacer de un asiento en turista, una pequeña cama para bebés y niños pequeños.
ACCESO A LAS SALAS VIP
Imagina que tienes una escala larga hasta embarcar en el siguiente vuelo. Seis o siete horas sin nada que hacer. Tienes dos opciones: hacerte fuerte en uno de los asientos del aeropuerto (y malcomer en alguno de los restaurantes de la terminal) o tratar de entrar en la zona VIP de alguna de las aerolíneas donde tumbarte, alimentarte o darte una ducha.
“Las zonas VIP no siempre están vinculadas a la clase ‘business’”, explica Manel Moreno. “A veces, las versiones ‘premium’ de las tarjetas de crédito te pueden dar acceso y otras, puedes entrar pagando. Si vas a hacer una escala de muchas horas, te conviene. Piensa que en un restaurante vas a gastarte 20 euros por comer y, a veces, por poco más de 30 o 40 euros puedes entrar y descansar”, explica sobre estas zonas en las que, habitualmente, la comida y la bebida están dispuestas en un bufé libre. Los pases de día se pueden comprar online o en el aeropuerto (ojo, el aforo puede estar completo) y algunos seguros de viaje y asistencia los incluyen en sus versiones más completas. Otra opción son los programas de fidelización como Priority Pass, que permiten el acceso a estas salas independientemente de la aerolínea, pero que están más pensados para viajeros frecuentes.
SUBASTAS DE BILLETES
“Muchas compañías aéreas ofrecen pujas secretas de sus asientos en ‘business’. Si nadie ofrece más que tú, te lo llevas. Yo he viajado en clase ejecutiva de esa manera varias veces”, explica Moreno. No es algo que funcione igual en todas las aerolíneas, pero algunas como Air Europa, Iberia, TAP o Air Portugal ofrecen billetes en clase ejecutiva a través de este sistema que suele ponerse en marcha entre 24 y 96 horas antes de que salga el vuelo.
Puedes optar a estos billetes (que la compañía cree que no va a poder vender ya) si tienes un asiento reservado en turista. Para participar, debes recibir primero una invitación por email. A partir de ahí, haces tu puja, que puede ser tan irrisoria como quieras, y si la oferta es aceptada, se te cobra en tu tarjeta y tú viajas, felizmente, en clase ejecutiva. Otras aerolíneas, como Etihad Airways, hacen lo mismo, pero para conseguir que el asiento contiguo al tuyo esté vacío y puedas viajar más ancho.