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La obra que levantó el marqués de Comillas para "ganarse el cielo" y hoy es una joya a orillas del Cantábrico
Un proyecto concebido como una obra social y espiritual se ha consolidado como uno de los grandes símbolos patrimoniales de Cantabria


Publicado el 06/06/2026 a las 05:00
A finales del siglo XIX, Antonio López y López, I marqués de Comillas, decidió dar forma a un último gran proyecto que iba más allá del lujo o la representación: levantar una institución que, según su propia aspiración, le ayudara a "ganarse el cielo".
De esa intención nacía en 1883, en una colina frente al mar Cantábrico, el germen de la actual Universidad Pontificia de Comillas, un ambicioso seminario pensado para formar a jóvenes sin recursos y convertir la villa en un referente educativo y cultural.
La obra no tardó en transformarse en uno de los proyectos arquitectónicos más destacados de su tiempo. Diseñado inicialmente por Joan Martorell y ejecutado por Cristóbal Cascante, el conjunto dio un salto cualitativo a partir de 1889 con la incorporación de Lluís Domènech i Montaner, una de las grandes figuras del modernismo.
Su impronta sigue presente en la ornamentación del edificio: cerámicas, relieves y detalles decorativos que convierten el complejo en una pieza singular dentro del patrimonio arquitectónico del norte. El resultado es un inmueble de estilo ecléctico, con influencias neogóticas y modernistas, que domina el paisaje de Comillas con vistas abiertas al mar.
La construcción se integró además en un entorno que empezaba a destacar por su riqueza artística, donde ya sobresalían otras obras como El Capricho de Gaudí o el Palacio de Sobrellano, impulsadas por el propio marqués.
Más de un siglo después, aquel proyecto concebido como una obra social y espiritual se ha consolidado como uno de los grandes símbolos patrimoniales de Cantabria y uno de los principales atractivos de Comillas.