Turismo
La escapada a Guipúzcoa para ver una ermita "que parece un barco por dentro", bajo la lupa de Viajes National Geographic
En lo alto de una colina, el exterior de Santa María de la Antigua "luce macizo y austero, pero su interior es asombroso"


Actualizado el 01/04/2026 a las 07:57
Viajes National Geographic propone una escapada a Guipúzcoa poniendo el foco en un rincón donde la arquitectura religiosa rompe esquemas y la historia se entrelaza con la épica marítima. Se trata de la ermita de Santa María de la Antigua, en Zumarraga, conocida como “la catedral de las ermitas vascas”, un templo que, por dentro, desconcierta: su estructura de madera recuerda a la quilla invertida de un barco.
Ubicada en lo alto de una colina, esta construcción medieval destaca por el contraste entre su exterior austero -de muros gruesos y apariencia casi defensiva- y un interior sorprendente que ha captado la atención de viajeros y expertos. No en vano, cruzar su portal románico es adentrarse en un espacio donde la madera de roble se convierte en protagonista absoluta en una singular techumbre con forma de caso invertido.
Esta cubierta es una compleja estructura de vigas, tirantes y ensamblajes de madera, construida sin apenas elementos metálicos. Los mismos artesanos que levantaron este entramado trabajaban también en los astilleros de la costa vasca, lo que explica la semejanza directa con las técnicas de construcción naval de la época.
El artículo rescata también la figura de Miguel López de Legazpi, natural de la localidad, quien fue bautizado en esta ermita antes de emprender su viaje hacia el Pacífico y apunta la posibilidad de que esa techumbre este relacionada con la vocación marítima de quien acabaría fundando Manila en el siglo XVI.
En un entorno marcado por caseríos y paisajes verdes de la comarca de Urola Garaia, esta ermita se consolida como uno de los destinos más singulares del norte peninsular. La propuesta de Viajes National Geographic no solo invita a descubrir un monumento, sino a entender cómo historia, tradición y arquitectura pueden converger en un lugar que, literalmente, parece navegar tierra adentro.