Corella
La bella ciudad del Barroco que marida historia, fervor, tradición y vino
Un paseo por el casco antiguo de esta localidad ribera con categoría de ciudad, entre casas solariegas, palacios e iglesias, ofrece una lección magistral sobre el barroco


Publicado el 11/04/2025 a las 05:00
"Corella, la bella”, dicen con orgullo quienes la habitan. Y quien la visita comprueba pronto que no se trata de una licencia poética. La riqueza patrimonial de esta localidad ribera con categoría de ciudad es tal que basta con pasear por su casco antiguo para hacer un viaje en el tiempo al esplendor barroco de los siglos XVII y XVIII. Palacios, casas solariegas, iglesias y conventos conforman un conjunto arquitectónico que impresiona aún más si se recorre en una de las visitas guiadas que desvelan la historia de las familias nobles que los habitaron: Sesma, Virto de Vera, Alonso, Escudero, Sanjuan, Goñi, Octavio de Toledo, Porlier-Miñano, Aguado o Gorraiz de Beaumont, entre otros.
Entre estos edificios señoriales destaca especialmente la Casa de los Marqueses de Bajamar, incorporada al patrimonio municipal gracias a la generosa donación de su último propietario, Antonio Porlier Jarava, VIII Marqués de Bajamar. Situado frente al Ayuntamiento, este imponente palacio de finales del XVII fue hogar de José Miñano y Clara Eugenia de Sesma. Sus descendientes obtuvieron en 1687 la hidalguía y el derecho a usar escudo heráldico. Aunque su fachada perdió parte de su estilo barroco en el siglo XIX, en 1997 se le devolvió parte de su esplendor gracias a la intervención del VII Marqués, quien añadió elementos decorativos que hoy realzan aún más su monumentalidad.


Ahora, con su cesión al Ayuntamiento, el edificio será rehabilitado para acoger servicios municipales y abrir sus puertas a todos los vecinos y visitantes que deseen conocerlo por dentro.
Otros palacios dignos de mención son la Casa de los Sesma, que hospedó en dos ocasiones al rey Felipe V y su corte; la Casa de los Arteta, con impresionantes trampantojos pictóricos que simulan balaustradas; y la Casa de los Alonso Sáenz, en la calle de la Reja, que fue residencia de José Lizaso y Guenduláin, uno de los hombres más adinerados de la Ribera en el siglo XVIII.


La Semana Santa corellana
Quizá no tenga la fama de la andaluza o la castellana, pero la Semana Santa en Corella se vive con gran emoción y fervor y es una de las celebraciones más importantes en estas fechas en Navarra.
El día clave es el Viernes Santo, cuando se celebran la escenificación de la ‘Función de las Siete Palabras’, en la iglesia de San Miguel, al mediodía; y la procesión de la Pasión de Cristo, por la tarde.
Durante ‘Las Siete Palabras’, el altar, presidido por Cristo Crucificado, María Magdalena y San Juan, sirve de escenario para que el coro, el sacerdote y la orquesta interpreten las últimas siete frases que pronunció Jesús antes de su muerte.
La procesión es un solemne desfile barroco del siglo XVIII, declarado de Interés Turístico en 1967 por ser una de las 50 procesiones más características y originales de España. La escena cumbre del drama es el “Encuentro de Cristo con Cirineo y la Verónica”, pero este año habrá dos imágenes que acapararán también muchas miradas tras su regreso a la procesión después de ser restauradas, ya que el año pasado se quedaron a resguardo debido a la mala previsión meteorológica.
Por una parte, La Soledad, que procesiona bajo palio al final de la comitiva. Es obra del escultor Pedro Sanz de Ribaflecha y data aproximadamente del año 1655. Los trabajos de restauración llevados a cabo en la imagen que afectaron al armazón y capa pictórica permitirán que la figura original vuelva a formar parte este año de su paso procesional después de varios años sin hacerlo. Además se ha aprovechado para restaurar y limpiar su corona.


La otra imagen restaurada que en un solemne paso por las calles de Corella es la del Cristo del Descendimiento, que forma parte de un conjunto escultórico en el que están representados la Virgen de los Dolores con José de Arimatea y Nicodemo y constituye uno de los antecedentes más significativos de la Procesión corellana. En este caso, los trabajos consistieron en la limpieza de las caras del conjunto escultórico, además de la limpieza de la corona de la Virgen.


Patrimonio religioso
La pujanza económica que históricamente ha tenido esta localidad también se evidencia en su patrimonio religioso.
La parroquia de San Miguel, levantada en el siglo XV, es la más antigua de la ciudad. En su origen lució un marcado estilo gótico pero las sucesivas ampliaciones y reformas realizadas hasta el s. XVIII la convierten en una joya del barroco navarro. Sería un error no adentrarse en su interior para deleitarse con la profusa decoración escultórica y pictórica y admirar el maravilloso retablo mayor.
Con su alta torre decorada de ladrillo, destaca también la parroquia de Nuestra Señora del Rosario, en cuyo interior sorprende el cabecero cubierto por un imponente retablo. Así mismo, Corella cuenta con tres conventos y la muy querida basílica de Nuestra Señora del Villar, patrona de la ciudad. El interior del convento de las Benedictinas guarda entre sus paredes el Museo de Arte Sacro de la Fundación Arrese, una visita imprescindible para los curiosos del arte.
Y como guinda a tanta riqueza patrimonial, Corella presume de una notable tradición vinícola: es la localidad navarra con más bodegas por habitante, sumando un total de nueve. Entre sus vinos, destaca el moscatel, perfecto para cerrar cualquier visita a esta ciudad en la que el arte, la devoción y el sabor caminan de la mano.
Gorka García Izal, alcalde de Corella:
“Corella, tierra del Barroco y el vino”


Corella, al sur de Navarra, es una tierra donde la población ha estado históricamente dedicada a la agricultura, destacando por sus verduras y vinos de gran calidad. Tal es así que la frase que nos define es “Corella, ciudad del vino y el barroco”. Las viñas han sido siempre un símbolo de nuestra identidad y el barroco se siente en cada rincón de la ciudad: sus calles, sus casas solariegas y sus palacios nos transportan a épocas de esplendor.
Al pasear por la localidad, los visitantes pueden admirar numerosas construcciones hidalgas, adornadas con labras heráldicas, que reflejan la importancia que Corella tuvo durante la Modernidad. Esto la convierte en un destino único para disfrutar de una arquitectura pintoresca y exquisita, principalmente barroca, aunque es crucial actuar pronto para preservar este patrimonio.
En sus calles, se pueden encontrar casas blasonadas que evocan a ilustres familias como Sesma, Virto de Vera, Escudero, Sanjuan, Goñi, Octavio de Toledo, Porlier-Miñano, Aguado y Gorraiz de Beaumont. Durante los siglos XV, XVI y XVII, se construyeron en Corella iglesias y conjuntos monásticos que han sido transformados siguiendo los estilos barrocos hasta el siglo XX. Han dado forma a la hermosa silueta de la ciudad, con sus torres y campanarios, convirtiendo a Corella en un destino turístico inconfundible.
El 6 de febrero de 1630, el rey Felipe IV otorgó a la villa de Corella el título de Ciudad. Aquí nacieron personajes ilustres como Antonio González Ruiz, pintor de su Majestad y Director de la Academia de San Fernando; Blas de Laserna, músico; y los ministros Fermín Arteta, Francisco de Paula Escudero, José Lucas Sanjuan, José y Eduardo Alonso. Además, Mariano José de Larra residió aquí durante un tiempo, ya que su padre ejercía la medicina en la ciudad.
Te invitamos a descubrir Corella, su historia, su gente y su rico patrimonio. ¡Esperamos verte pronto!