El pueblo de Navarra que hechiza a National Geographic

La revista recala en una localidad del norte de la Comunidad foral famosa por su historia relacionada con la brujería

Fotos del tradicional Zikiro en la cueva de Zugarramurdi.
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Zikiro en la cueva de Zugarramurdi.
Fotos del tradicional Zikiro en la cueva de Zugarramurdi.

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Diario de Navarra

Actualizado el 06/10/2024 a las 14:30

Si hace unos días la revista de turismo National Geographic se dejaba cautivar por una joya arquitectónica navarra o recogía entre sus páginas los cinco castillos más bonitos de la Comunidad foral, este octubre lo ha comenzado dejándose hechizar por un pueblo del norte de Navarra marcado por su relación con las brujas.

El periodista Xabier Bañuelos es el encargado de repasar la historia de este pueblo navarro "estigmatizado por una caza de brujas desproporcionada": Zugarramurdi.

Según relata Bañuelos, la relación de Zugarramurdi con las brujas tiene su origen en unos acontecimientos que tuvieron lugar en 1610. La Inquisición puso en marcha su mecanismo y acusaciones entre fantasiosas y delirantes provocaron que unos cuarenta vecinos terminaran en un auto de fe celebrado en Logroño el 7 y 8 de noviembre de ese mismo año. La mayoría de los reos fueron perdonados y reconciliados, pero "11 fueron quemado en la hoguera, 5 ellos en efigie al haber muerto antes de ejecutarse la condena".

VISITA A ZUGARRAMURDI

Llegar hoy a Zugarramurdi es viajar a una zona de sendas sinuosas entre bosques y caseríos acorde con la arquitectura del lugar. Aún están en pie, y bien erguidas, las casas Barrenetxea e Iriartea, donde vivieron Graciana Barrenetxea y María de Iriarte, madre e hija, reina de las bujas la primera y acólita la segunda.

Es indispensable una vez llegados al pueblo visitar la Cueva de las Brujas, (Sorginen Leizea), una enorme oquedad labrada por las aguas del Arroyo del Infierno. Está localizada a medio kilómetro del pueblo e indicada por una bruja sentada sobre una escoba. Dicen del lugar que era uno de los lugares preferidos para la celebración de los conciliábulos con Belcebú, y sitio había, porque en sus 120 m de longitud y 10 de altura en tres niveles, "caben muchas brujas".

Realidad o no, lo que sí es cierto es que cada 18 de agosto se mantiene la tradición de celebrar una comida popular a base de cordero asado en vara de avellana denominada zikiro jate. Para los que no visiten la zona en esas fechas, además de la cueva se puede visitar el Museo de las Brujas, donde se cuenta la historia más allá del mero folclorismo y nos introduce, de manera amena, en los mitos y leyendas que la rodean.

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