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Turismo

5 parques de Pamplona para pasear en verano

Pamplona cuenta con 60.000 árboles y 300 hectáreas de zonas verdes

Ampliar Jardín de la galaxia en el Parque de Yamaguchi
Jardín de la Galaxia en el Parque de YamaguchiCASO
Publicado el 28/07/2022 a las 12:03
Su historia y desarrollo ha convertido a Pamplona en una ciudad repleta de zonas verdes y árboles, en la que se funden el patrimonio cultural y la naturaleza urbana.
Sus 60.000 árboles y 300 hectáreas de zonas verdes suponen el 15% de la superficie de la localidad. Todo ello contribuye a una mejor calidad de vida, así como al fomento de actividades deportivas, de ocio y relacionadas con el conocimiento del medio ambiente.
Aquí te contamos cinco parques de la ciudad donde disfrutar de un paseo este verano:
Jardines de la Taconera
Jardines de la TaconeraCASO

JARDINES DE LA TACONERA

Según recoge la web del Ayuntamiento de Pamplona, los Jardines de la Taconera son los más antiguos de la ciudad, un vergel de estilo francés en el mismo centro. Diseñados en 1830, conservan un aire romántico.
Entre los árboles de este parque destacan esbeltas hayas, frondosos magnolios y singulares ginkgos biloba. Acompañando el paseo, encontramos laureles, acebos y una secuoya gigante de 40 metros de altura. Uno de los árboles más llamativos es la sófora japónica, que se encuentra en el coqueto Café Vienés, antiguo kiosko de alquiler de bicicletas. También podremos observar el tejo en espiral, el fresno “el superviviente” y un hermoso paseo central de flores.
Si algo llama la atención del paseante, es el pequeño zoo abierto que acogen los fosos del antiguo baluarte. En este espacio conviven patos, cisnes, ciervas, pavos reales, faisanes, ocas y peces.
El jardín es también un pequeño museo al aire libre con varias esculturas. En el paseo central se encuentra el Monumento a Julián Gayarre, obra de Fructuoso Orduna (1950). En uno de los pasillos laterales se encuentra el busto que rinde homenaje al compositor burladés Hilarión Eslava. Cerca del Café Vienés, se encuentra el Monumento a la Beneficencia, más conocido como ‘la Mari Blanca’. Junto a la Taconera encontramos el Parque de Antoniutti, dedicado a la práctica del patinaje, con una pista de velocidad y un ‘skate park’.
Parque de la Medialuna
Parque de la Media LunaCARMONA

PARQUE DE LA MEDIA LUNA

La Media Luna se sitúa junto a la avenida Baja Navarra, entrada a Pamplona desde el norte. Desde el mirador de la Media Luna disfrutamos de una estupenda panorámica de la ciudad y de los meandros que conforman el río Arga.
Donde antes hubo eras y agricultores, hoy encontramos un bonito parque con forma de luna menguante, enlace natural entre el centro histórico y el Segundo Ensanche. La estatua del rey Sancho el III el Mayor nos da la bienvenida, destacando sus paseos de plataneros con gran arbolado, su estanque central enmarcado por una arcada y su café central. Entre las especies arbóreas del parque destacan las secuoyas gigantes, junto a castaños de Indias, cedros del Atlas y del Himalaya, sóforas lloronas, arces, almez, palmeras y abetos. Próximo al café, se encuentra el Monumento a Pablo Sarasate, virtuoso violinista y compositor pamplonés, realizado por Eduardo Carretero en 1959. Nos despide el Fortín de San Bartolomé, desde el siglo XVIII defensa destacada de la ciudad hacia el este.
Vuelta del Castillo
Vuelta del CastilloBUXENS

VUELTA DEL CASTILLO Y CIUDADELA

Saliendo de la Taconera hacia el sur, llegamos a la Vuelta del Castillo; nombre con el que se conoce a los antiguos glacis de la Ciudadela, que tuvieron una función defensiva y que, con el paso de la fortificación a manos municipales en 1964, se convirtieron en un gran espacio cultural y de ocio.
La Ciudadela es sede del Centro de Cultura Contemporánea – Hiriartea. En sus pabellones encontraremos exposiciones y diferentes actividades; en sus jardines, esculturas de reconocidos autores: Oteiza, Basterretxea, Miralles, Aguirre, Larrea, Eslava, Ugarte de Zubiarráin y Juarros.
Ya en el exterior de la fortaleza, resulta agradable el paseo tanto por la parte de los fosos como por la parte de la Vuelta del Castillo. Este paseo permite disfrutar de la construcción militar renacentista en todo su esplendor: revellines, contraguardias, caminos cubiertos, puentes levadizos, troneras y baluartes. En estos caminos se pueden encontrar arces, cipreses, hayas, abetos, pinos, fresnos, olmos y cedros, entre otros. Entre la arboleda, tienen cobijo aves como el autillo europeo, que es un pequeño búho, y el nóctulo mediano o murciélago, que cuenta con cajas-nido a lo largo del parque.
Parque de Yamaguchi
Parque de YamaguchiGOÑI

PARQUE DE YAMAGUCHI Y JARDÍN DE LA GALAXIA

A apenas diez minutos a pie desde la Vuelta del Castillo, bajando Pio XII o la Avenida de Bayona, encontramos uno de los parques más singulares de la ciudad. Diseñado en 1997 por dos paisajistas japoneses, el parque Yamaguchi viene a simbolizar el hermanamiento entre Pamplona y la ciudad japonesa que le da nombre, evangelizada por el navarro San Francisco Javier.
Este típico jardín japonés es un homenaje a las cuatro estaciones, y cuenta con 400 árboles y más de 600 plantas, como el cerezo japonés, ginkgo biloba, sauce llorón, ciprés de los pantanos, arces, robles, secuoyas y acebos entre otros.
En este parque se encuentra el Planetario de Pamplona, y junto a él, el Jardín de la Galaxia, réplica vegetal a escala de la Vía Láctea y único de características similares en Europa. Sus más de 500 arbustos simbolizan sus millones de estrellas, nebulosas, nubes de gas e incluso su supuesto agujero negro supermasivo central.
Puente de la Magdalena en el paseo fluvial del Arga
Puente de la Magdalena en el paseo fluvial del ArgaCALLEJA

PASEO FLUVIAL DEL ARGA

El Paseo Fluvial del Arga es un camino de once kilómetros de longitud que discurre a orillas del río Arga. Se adentra en la ciudad de Pamplona por las huertas de la Magdalena, cruza el barrio de la Rochapea y, tras aproximarse al casco urbano de la ciudad, se aleja por el barrio de San Jorge.
El Paseo recorre también las orillas de muchas localidades de la Cuenca de Pamplona como Burlada, Villava, Arre, Barañáin o Zizur Mayor.
Tramo de la Magdalena (Larraintzar - Puente de la Magdalena)
Siguiendo la dirección del río, este es el primer meandro del parque fluvial, hasta el Puente de la Magdalena. Paseando entre huertas de hortalizas, granjas y cercados con caballos y vacas llegamos hasta el Molino de Caparroso. Al final del meandro nos encontramos con el puente gótico de la Magdalena (siglo XII), por donde pasa el camino de Santiago. Si miramos hacia Pamplona, todo este paseo es paralelo al parque de la Media Luna y al lienzo más antiguo de la muralla, la Ronda Barbazana.
Tramo de Aranzadi (Puente de la Magdalena - Puente de San Pedro)
El parque fluvial presenta en este tramo un paisaje más urbano y alejado de las murallas. En la calle Errotazar podremos visitar el Museo de Educación Ambiental y retomar allí el paseo hasta llegar al Parque de Runa, con el monte San Cristóbal al fondo. El Puente de San Pedro es el más antiguo de la ciudad. De origen romano, su aspecto actual es medieval.
En este punto nos encontramos también con las murallas como telón de fondo: el Bastión del Redín, el Revellín de los Reyes y el Baluarte Bajo del Pilar.
Tramo de la Rochapea (Puente de San Pedro - Puente de Cuatro Vientos)
Este tramo del Arga de acerca de nuevo a los pies del casco antiguo, paralelo al Paseo de Ronda, que lleva hasta el Parque de la Taconera, por el Portal Nuevo. Podemos distinguir las torres de la Catedral, el Archivo de Navarra y un frontal de casas en tonos pastel que forman una de las vistas más hermosas de la ciudad.
Esta parte del río está llena de actividad: pescadores, piragüistas y embarcaciones de remo que parten del puente medieval de la Rochapea o de Curtidores. Al lado están los Corralillos, donde los toros aguardan en San Fermín a ser trasladados hasta la Plaza de Toros en el encierro. Si seguimos el paso llegamos hasta el Puente de las Oblatas, de construcción reciente, y más adelante hasta el puente gótico de Santa Engracia.
Tramo de San Jorge (Puente de Cuatro Vientos - Puente de Miluce)
Debemos salvar el Puente de Cuatro Vientos por la calzada y descender de nuevo al río para tomar este tramo. El cauce del río va estrechándose, con lo que el agua lleva mayor velocidad. El paseo deja atrás un frontón, una fuente, una presa y un molino, y se aleja cada vez más de la ciudad adentrándose en un paisaje tranquilo, arbóreo y silencioso. En este tramo hay otro puente centenario, el de Miluce, de origen romano o alto medieval, reconstruido en el siglo XIX. A partir de ahí el paseo continúa hasta dejar atrás Pamplona.

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