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Camino Francés. Itinerario Aragonés (Vía Tolosana o Egidiana): Una ruta con futuro

La vía Tolosana, muy frecuentada durante la Edad Media, comienza su decadencia en el Renacimiento. Ahora, encara de nuevo el futuro con esperanza, con el impulso de los antiguos reinos de Navarra y Aragón

Portada románica de Santa María de Sangüesa.
Portada románica de Santa María de SangüesaJose Carlos Cordovilla
  • Juan Ramón Corpas
Actualizado el 30/09/2021 a las 14:58
Todos los caminos conducen a Roma, afirma el adagio clásico, pero no todos -a pesar de la moderna profusión de nuevos y a veces insólitos trazados- conducen a Compostela. Y si bien el recorrido de cada peregrino comienza en la puerta de su casa, la ruta por excelencia es la señalada por el Liber Sancti Iacobi, cuyo primer y más completo ejemplar, el Codex Calixtinus, indica con precisión en su libro V -Liber Peregrinationis o Guía del Peregrino- los cuatro itinerarios que conducen hacia la tumba del apóstol, los que constituyen el llamado Camino Francés y que hemos pisado los caminantes a lo largo de los siglos.
Tres de estas rutas, Podense, Limosina y Turonense, reúnen los pasos peregrinos en Ostabat -Navarrra de Ultrapuertos- para caminar hasta Puente la Reina, a donde afluye la otra importante vía jacobea, la Vía Tolosana o Egidiana, que desde San Trófimo de Arles y el priorato de Saint-Gilles-du-Gard, Saint Saturnino (Saint Sernin) de Toulouse, o Lescar, donde reposan los restos de los últimos reyes privativos de Navarra, aborda el ascenso a los Pirineos en Oloron-Sainte-Marie, para alcanzar el Summo Portu (el Puerto de Aspe del Calixtino), a cuyos pies se encontraba el mítico hospital de Santa Cristina, desde donde llega a Jaca, y pasito a pasito, se encamina hacia el viejo reino de Navarra.
Este trazado, muy frecuentado durante la Edad Media, comienza a vivir su decadencia a partir del Renacimiento. Poco a poco, el hospital de Santa Cristina de Somport pierde actividad hasta convertirse en el modesto perfil arruinado que vemos hoy. Se diría que, en sus años grandes, el reino de Aragón, volcado a su empresa mediterránea, olvida el Camino. Y el Camino decide inclinarse hacia el paso que de Saint-Jean-Pied-de-Port mira hacia Valcarlos y Roncesvalles.
Así, en tanto que las otras tres Vías clásicas viven una progresiva recuperación, el ramal aragonés languidece. No son ajenas a ello las sucesivas alteraciones derivadas de grandes obras públicas -embalse de Yesa, Autovía del Pirineo- que alteran su trazado y complican la transición entre Aragón y Navarra. A lo que se une el interés de la comarca jacetana y las administraciones aragonesas centrado en los deportes de nieve, generadores de riqueza y trabajo, más que en ninguna otra iniciativa.
ESPERANZA DE FUTURO
A pesar de todo, esta antigua ruta siente que por primera vez en mucho tiempo puede encarar el futuro con esperanza.
La Confederación Hidrográfica del Ebro ha puesto en marcha el estudio del trazado y mejora de infraestructuras del Camino de Santiago Aragonés en el entorno del embalse de Yesa, ramal sur, enmarcado en el “Plan de Restitución Territorial” del recrecimiento. Están ya avanzados los trabajos que abordan soluciones concretas para la mejora de infraestructuras del Camino de Santiago Francés en Aragón, enfocada en el tramo Arrés-Sangüesa, en los términos municipales afectados por el recrecimiento del embalse, desde Mianos hasta Undués de Lerda (Mianos, Artieda, Sigüés, Los Pintanos, Urriés y Undués de Lerga), para los que se ha seguido la metodología del estudio del Camino de Santiago Francés por Aragón que comenzó con la primera etapa de Somport a Jaca, de manera que quede coordinado con un futuro estudio completo del tramo aragonés. Con informe histórico, delimitación del trazado y descripción pormenorizada en actuaciones del itinerario y gestión futura del Camino.
Se plantea una traza paralela a la nueva carretera A-1601, aunque distante de la misma, en cotas próximas a la lámina de agua del embalse; camino de nueva creación por un entorno natural alejado del asfalto que posibilite el paso de vehículos para el mantenimiento del trazado y las márgenes del embalse, y a la vez permita la plantación de arbolado; y enmarcado en el “Plan Director del Camino de Santiago Francés a su paso por Aragón”.
PARTICIPACIÓN Y CONSECUENCIAS PARA NAVARRA
Las propuestas, consensuadas con los responsables de Patrimonio Histórico de Aragón, han sido presentadas, debatidas y enmendadas por los diversos agentes implicados, en sucesivas reuniones convocadas en la Casa de Cultura de Ruesta, a las que ha asistido el equipo redactor del proyecto, junto a técnicos de la CHE y responsables de Patrimonio del gobierno aragonés, y a las que hemos sido invitados y hemos participado, junto al ayuntamiento de Sangüesa y el departamento de Turismo del Gobierno Foral, los representantes de las asociaciones del Camino en Navarra (José Miguel Rey Beaumont y Juan Ramón Corpas Mauleón).
Todo ello puede tener importantes consecuencias para nuestra comunidad, ya que la CHE propone abordar el trazado en Navarra tras las mejoras ya comenzadas en Aragón. Algo que ha de conllevar, sin duda, efectos positivos en varios aspectos: en primer lugar, mejorar el tránsito de peregrinos entre Undués de Lerga y Sangüesa. Y en segundo término, pero no menos importante, recuperar el trazado norte de esta Vía para llevarla hasta el monasterio de Leire, unido simbólicamente al hecho peregrinatorio, tanto desde la perspectiva espiritual, como histórica y patrimonial.
La Vía Tolosana en su discurrir por España tiene indudables atractivos, la diversidad paisajística que transita desde los escarpes pirenaicos al perfil totémico de la higa de Monreal, de los altos valles de montaña a las llanuras cultivadas de los ríos Aragón, Irati, Elorz, Robo, Arga; cambios en la atmósfera del itinerario que lo amenizan y lo hacen grato al caminante. No es menor la presencia de un patrimonio cuajado de monumentos de primer orden, adornado de mitos legendarios y prodigiosas sorpresas, desde la catedral de Jaca a la deslumbrante portada de Santa María la Real de Sangüesa; la majestuosa presencia monástica de Leire, las pinturas renacentistas de Yesa, los puentes medievales de Otano y Monreal, la arquitectura rural de las pequeñas poblaciones camineras como Aldunate o Nardués, la silueta acastillada de Tiebas, o el singular juego de espejos de las portadas de Olcoz y Eunate
Como tarea de la parte del viejo reino queda quizás la conveniencia de articular una asociación de Amigos del Camino en la comarca de Sangüesa.
Y un viejo sueño: permitir al Puente del Diablo, a la salida de la Foz de Lumbier, alzar el vuelo desde sus poderosos arranques medievales para permitir el paso de los peregrinos a Compostela.
Este nuevo aliento esperanzado de un ramal histórico del Camino Francés puede y debe convertirse en un regalo generoso para las pequeñas poblaciones de la Ruta Jacobea, preparadas para acoger peregrinos en los albergues del costado navarro de esta vía: Sangüesa, Monreal, Tiebas… abiertos desde la pasada primavera con la esperanza de recuperar o multiplicar su actividad. Itinerario, poblaciones y albergues que, si las previsiones se cumplen, recibirán de forma progresiva el aflujo humano y económico que ha aportado a lo largo de la historia el milenario Camino hacia Santiago.
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