Tecnología

Los 'smartwatches' para niños, ¿un reloj inofensivo o el hermano pequeño del móvil?

La psicóloga Ana Asensio incide en la importancia de no dar estos dispositivos antes de una edad madurativa

La precisión de la distancia recorrida es una de las características a tener en cuenta al comprar un smartwatch
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Una persona usando un smartwatchpixabay
La precisión de la distancia recorrida es una de las características a tener en cuenta al comprar un smartwatch

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Agencia Efe

Publicado el 20/08/2026 a las 08:21

Los 'smartwatches' o relojes inteligentes se han convertido en el regalo estrella para niños en cumpleaños, comuniones y otros eventos adelantando incluso la edad de entrega del móvil. ¿Son dispositivos más seguros? ¿Son necesarios? ¿Enganchan a los menores?

Muchos padres ven los relojes inteligentes como un dispositivo que les da seguridad y control para saber dónde está su hijo cuando se va de campamento, en trayectos al cole o en esas salidas por el barrio con sus amigos. Se empieza a entregar a los niños en edades tempranas, en algunos casos incluso sobre los 5 o 6 años, y permite la comunicación básica a través de llamadas y el envío de mensajes.

Esto ha provocado que algunas empresas que comercializan 'smartwatches' para menores, como SaveFamily, cifren el aumento en las ventas de esos dispositivos de hasta un 40 % en los últimos dos años.

Los expertos siguen viendo riesgos

"Es el hermano pequeño de un teléfono, pero con lo mismo", explica a EFE la psicóloga Ana Asensio. "Es un clon de un teléfono en tu muñeca" que, con independencia de las aplicaciones que tenga, "al final les engancha", restando tiempo a otras actividades de ocio y familia a edades aún más tempranas.

"Acaban teniendo aplicaciones, acaban teniendo vídeos, acaban teniendo imágenes, navegación en redes sociales y se convierten en un atrapa-atención", señala la experta en tecnología y menores.

No obstante, con un uso adecuado puede ser una herramienta útil sobre todo para los padres. Es decir, siempre que no desplace el contacto familiar, el tiempo de juego y deporte, no le absorba más de una hora diaria o no reste horas de sueño, señala.

Cuanto más tarde mejor

Desde la asociación Adolescencia Libre de Móviles la recomendación general es la de no entregar ningún teléfono o dispositivo similar a los hijos antes de los 16 años para proteger su neurodesarrollo.

"El teléfono hay que intentar retrasarlo mientras no sea imprescindible, poniendo controles parentales y filtrados de contenido", explica a EFE su portavoz Walter Jones.

Pero sobre todo, destaca la importancia de hacer seguimiento de su uso y de educar al niño "sobre los riesgos que puede encontrar".

Como miembro de Educación Digital Responsable opina que los 'smartwatches' pueden ser, no obstante, "un paso intermedio para evitar esa primera entrega sin barreras ni filtros a niños demasiado pequeños", y lo ve recomendable en algunos casos, como en niños con diabetes para el control de su medicación.

"Puede ser una primera piedra de toque para que el hijo tenga esa independencia" y para comprobar cómo se comporta, ver si responde cuando lo llamas o cuando le pides que te avise, "para que se vaya responsabilizando", expone.

Sin embargo, cree que si no existe esa necesidad, es mejor "no crearla y retrasar ese uso"; cuando la haya, hacerlo de forma gradual y con un trabajo previo para que aprendan a usarlo adecuadamente.

La psicóloga Ana Asensio incide en la importancia de no dar estos dispositivos antes de una edad madurativa porque "corren mucho peligro de meterse en sitios donde no deben". "Un cerebro inmaduro de 9, 10, 11 años... puede tener curiosidad por ver pornografía, por ver vídeos prohibidos, retos virales que son peligrosísimos o de comunicarse con gente a través de un juego, y eso es también muy peligroso", asevera.

Esa edad se sitúa en torno a los 16 años, tal y como señalan diversas plataformas de salud mental y neurodesarrollo junto a la Asociación Española de Pediatría, que promueven retrasar a ese momento la entrega del teléfono móvil inteligente con acceso a internet y el registro en redes sociales.

Y es que según la psicóloga, los niños y adolescentes no tienen problemas para burlar los límites de uso que padres y fabricantes ponen a los dispositivos, tal y como le comentan en sus consultas.

"Saben trampear los dispositivos, aunque tengan control parental, quitan ubicaciones, y al final esto también genera una serie de conflictos 'que sí quiero ver esto y mis padres no me dejan', pero 'me han enseñado que hay una aplicación oculta'... todo eso se está adelantando", advierte.

Asensio cree importante diferenciar entre la necesidad de comunicación y la necesidad de tenerlo. "Hace muchísimos años esto no lo teníamos, y los niños sabían aprender a estar un poco atentos al peligro, a protegerse".

Inmersión digital escalonada, según los fabricantes

Pero su implantación se refleja en el aumento en las ventas de hasta un 40 por ciento en dos años, según la compañía SaveFamily, que defiende que "los relojes inteligentes permiten una inmersión digital escalonada".

"El menor se familiariza con la tecnología dentro de un entorno acotado y educativo, sin la presión constante de las redes sociales. La clave está en acompañar, no en sustituir la educación por una pantalla", asegura desde SaveFamily Jorge Álvarez.

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