Movilidad

Tecnología sobre ruedas: los dispositivos que mejoran tu seguridad al pedalear

El casco, aunque no siempre obligatorio en ciudad, es el primer elemento de seguridad y puede marcar la diferencia en una caída

Imagen de un mujer en bicicleta por un parque
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Imagen de un mujer en bicicleta por un parquePIXABAY
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Diario de Navarra

Publicado el 26/02/2026 a las 09:21

Cada vez es más habitual ver bicicletas circulando por calles y carreteras. En total, se calcula que hay alrededor de 38 millones de bicicletas repartidas por garajes y trasteros de todo el país. El crecimiento ha sido especialmente notable en los últimos años: entre 2019 y 2023, los usuarios urbanos pasaron de 8,1 a 11,4 millones, un incremento superior al 40% en menos de cinco años.

Pero este auge tiene una cara menos amable. A mayor número de ciclistas, mayor exposición al riesgo. Según los últimos datos de la Dirección General de Tráfico (DGT), en 2022 se registraron 8.106 accidentes con bicicletas implicadas. En ellos fallecieron 81 ciclistas, 711 necesitaron hospitalización y más de 7.000 resultaron heridos de diversa consideración. En el entorno urbano, además, el casco sigue siendo una asignatura pendiente: 14 de los 18 ciclistas fallecidos en ciudad no lo llevaban puesto.

La pregunta es inevitable: ¿estamos suficientemente protegidos cuando salimos a pedalear? El casco, aunque no siempre obligatorio en ciudad, es el primer elemento de seguridad y puede marcar la diferencia en una caída. Sin embargo, no es el único accesorio que conviene tener en cuenta.

Tecnología para anticiparse al peligro 

La innovación también ha llegado al mundo de la bicicleta. El ciclocomputador, por ejemplo, se ha convertido en un aliado habitual tanto para aficionados como para ciclistas experimentados. Instalado en el manillar, funciona como un pequeño GPS que permite seguir rutas, descubrir nuevos recorridos sin miedo a perderse y analizar datos como velocidad, distancia o desnivel. Algunos modelos pueden conectarse a sensores que miden la frecuencia cardíaca o la potencia de pedaleo, ayudando a gestionar mejor el esfuerzo y evitar sobrecargas innecesarias, especialmente en trayectos exigentes.

A esta tecnología se suman los radares traseros para bicicleta. Estos dispositivos, sincronizados con el ciclocomputador o el teléfono móvil, detectan vehículos que se aproximan por detrás y alertan al ciclista con antelación. Su alcance puede llegar hasta los 160 metros y, además, incorporan luces que aumentan la visibilidad. En determinadas situaciones, especialmente en carreteras convencionales, ese aviso previo puede ser clave para apartarse con seguridad.

Visibilidad y protección frente al frío 

Ser visible es fundamental. El chaleco reflectante sigue siendo uno de los elementos más sencillos y eficaces para mejorar la seguridad, sobre todo en condiciones de poca luz. Actualmente existen modelos que, además de reflectantes, incorporan iluminación o incluso intermitentes para señalizar maniobras sin soltar el manillar. Algunos incluyen sistemas calefactables, una opción interesante para quienes pedalean en invierno y quieren evitar que el frío merme sus reflejos o su rendimiento.

La iluminación también es imprescindible. Una buena luz delantera permite ver mejor el camino y, sobre todo, ser visto por otros usuarios de la vía. Y para quienes dejan la bicicleta aparcada en la calle, las alarmas acústicas, capaces de emitir señales de hasta 120 decibelios, pueden disuadir a posibles ladrones.

Pequeños accesorios, grandes soluciones 

En trayectos largos o rutas alejadas de zonas urbanas, conviene ir preparado ante imprevistos. Bombonas de CO₂ para inflar rápidamente una rueda pinchada o kits multiherramienta compactos pueden resolver averías menores sin necesidad de asistencia externa.

Errores que conviene evitar 

Tan importante como el equipamiento es la conducta. La DGT insiste en que el uso de auriculares mientras se circula en bicicleta es peligroso, especialmente aquellos con cancelación de ruido, ya que aíslan al ciclista del entorno. También desaconseja los modelos de conducción ósea: aunque no tapan el oído, pueden distraer y reducir la atención.

Otros fallos frecuentes son vestir ropa oscura sin elementos reflectantes en salidas nocturnas, no señalizar con el brazo los giros o cambios de carril, circular por aceras o zonas peatonales, manipular el móvil o el GPS en marcha, o pedalear bajo los efectos del alcohol o las drogas.

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