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Familia

Cuando la lactancia no es fácil

Muchas embarazadas se centran en el parto e idealizan la lactancia. Pero el puerperio trae, a veces, problemas. Con el título ‘Haciendo tribu’ este miércoles se organizó una mesa redonda en el hospital

Ampliar Familias y profesionales. De izda a dcha: Anastasia Nimchuk, Leire Garmendia  (con su hija Laia, de ocho meses, en brazos), Gorka Fiuza (con June, la gemela de Laia), Saioa Redín (con Unax, de tres meses), Iñaki López, Aitziber Zudaire Mejías (con Mikel, de un mes) y las matronas Susana Urzaiz (Unidad de lactancia materna del Hospital Universitario de Navarra) y Araceli Mejías, ayer por la mañana, antes de la mesa redonda en la que participaron
Familias y profesionales. De izda a dcha: Anastasia Nimchuk, Leire Garmendia (con su hija Laia, de ocho meses, en brazos), Gorka Fiuza (con June, la gemela de Laia), Saioa Redín (con Unax, de tres meses), Iñaki López, Aitziber Zudaire Mejías (con Mikel, de un mes) y las matronas Susana Urzaiz (Unidad de lactancia materna del Hospital Universitario de Navarra) y Araceli Mejías, ayer por la mañana, antes de la mesa redonda en la que participaronjesús caso
  • Sonsoles Echavarren
Publicado el 06/10/2022 a las 06:00
Sobre leche, pezoneras, suplementadores, biberones, pesos, percentiles, miedos y noches en blanco. Fueron los asuntos relacionados con la crianza sobre los que se habló este miércoles por la mañana en el Hospital Universitario de Navarra. Con motivo de la ‘VII Semana de la Lactancia’ Materna, que en esta ocasión llevó por título ‘Impulsemos la lactancia materna apoyando y educando’, el centro hospitalario organizó una jornada para profesionales y familias. Y la última sesión, ‘Haciendo tribu’ contó con los testimonios de madres y parejas que idealizaban la lactancia antes del parto pero que después no lo tuvieron tan fácil, aunque salieron adelante. Moderada por la matrona Araceli Mejías, intervinieron Aitziber Zudaire Mejías, que acudió con su segundo hijo, Mikel, de un mes; Anastasia Nimchuk, que contó la experiencia con su hijo Daniel, de 14 meses, a quien sigue amamantando; Gorka Fiuza y Leire Garmendia, con sus gemelas Laia y June, de ocho meses; y Saioa Redín e Iñaki López (él es matrona), con su primogénito Unax, de tres meses. ¿Las conclusiones? “Es difícil pero, con apoyo, se puede”. “Hay que persistir. A pesar de las turbulencias merece la pena”.
Aitziber Zudaire Mejías, con su bebé casi recién nacido en brazos, contó su experiencia con sus dos lactancias: la de su hijo mayor, Koldo, que duró cuatro años; y el pequeño, Mikel. “Koldo dejó de lactar dos meses antes de que naciera su hermano. Lo ha asumido muy bien, aunque a veces entorpece las tomas”, se ríe. “Pero me llena de orgullo el amor que siente hacia su hermano”, se emociona. En el caso de Koldo, recuerda, sí que tuvo más problemas pero la lactancia de Mikel está siendo “ideal”. “Sin dolores, ni grietas, ni mastitis. Lo único es que le tuvieron que cortar el frenillo pero después, todo fue rodado”. Su idea es ofrecer a su segundo hijo lactancia materna exclusiva hasta los seis meses. “Con el apoyo de los profesionales y la familia se puede conseguir”, insiste.
PECHO Y SACALECHES
La experiencia de Leire Garmendia y Gorka Fiuza, ambos de 31 años, con sus gemelas June y Laia (de 8 meses) despertó mucho interés. “Nos llevamos una sorpresa cuando nos dijeron que eran dos. Mi idea había sido siempre dar el pecho pero la gente me preguntaba: ‘¿Vas a dar a dos?’ Así que, ya durante el embarazo, me informé”. Las niñas nacieron con 2,4 y 2,5 kilos y, al principio, perdieron peso porque se dormían al pecho. “Entonces nos enseñaron qué teníamos que hacer: poner una al pecho, sacar la leche y darle a la otra”. Durante el primer mes y medio, recuerdan ella y su marido, no salían de casa. “No hacíamos otra cosa que alimentarlas en bucle. Cuando terminaba una toma, empezaba otra. Solo salíamos para ir a pesarlas y siempre llegábamos una hora tarde a la cita”, se ríe Gorka.
Ahora la situación ha mejorado algo. Aunque sigue siendo compleja cuando Leire está sola en casa. “Me pongo en la cama con una en cada teta. Cuando se duermen, me quedo quieta”. Las pezoneras, los cojines de lactancia y los sacaleches han pasado a su historia y ya puede amamantar a las niñas en cualquier parte. “Aconsejo a otras madres con embarazos múltiples que se informen y busquen ayuda. Con apoyo, sí se puede”.
Un apoyo con el que también contaron Iñaki López (matrona de profesión) y su pareja, Saioa Redín, tras el nacimiento de su primer hijo, Unax, que ahora tiene tres meses. “La lactancia no comenzó siendo tan fácil como yo esperaba. Al niño lo ingresaron con ictericia, también le tuvieron que cortar el frenillo, tuve mastitis subaguda... Yo tenía una inseguridad tremenda”. Una situación que corrobora Iñaki. “Hasta que ella no ha estado bien, confiada, empoderada, las cosas no han ido bien”. Él resalta la importancia de la Unidad de lactancia del Hospital Universitario de Navarra, coordinada por la matrona Susana Urzaiz, y pide que se refuerce porque “hay muchas lactancias en juego”. Profesionalmente, asegura, se ha vuelto más empático e insiste en la importancia del postparto.

“Luché con mi familia porque sabía que mi leche era lo mejor para mi hijo”

Anastasia Nimchuk reconoce que atravesó un “infierno” durante los tres primeros meses de vida de su primer hijo. Daniel nació en agosto de 2021 (ahora tiene 14 meses) y fue acumulando problemas con la lactancia. “El niño lloraba mucho y yo creía que estaba muy enfermo. En cada toma, lo pasaba muy mal y tenía miedo”. El apoyo de Susana Urzaiz, matrona de la Unidad de lactancia materna del hospital, fue, para ella, decisivo. “Yo pensaba que la lactancia era ‘naturaleza’ y que no había que hacer nada. Pero el niño no tenía buen agarre, tuve que utilizar suplementadores...” Su marido y su madre, apunta la ucraniana, la animaban a darle al niño biberón. “Tuve que luchar con ellos pero yo sabía que mi leche era lo mejor para mi hijo”. Percepción que se confirmó cuando el pasado febrero tuvo que huir de la guerra de Ucrania. “Con el alimento preparado y a buena temperatura. No sé qué hubiera hecho, doce horas en la frontera”
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