Consumo
La OCU avisa: la miel adulterada está presente en el mercado y esta es la forma de no caer en la trampa
El consumidor tiene un papel clave en la protección del mercado y la calidad de los productos que consume


Publicado el 07/02/2025 a las 08:21
En los últimos años, la importación de miel en la Unión Europea ha sido objeto de polémica debido a la calidad del producto y a los fraudes detectados. Europa, a pesar de contar con una producción significativa de miel, no es autosuficiente para satisfacer la demanda de los consumidores, por lo que importa grandes volúmenes de otros países, principalmente de China. Sin embargo, se ha comprobado que una parte importante de esta miel importada no cumple con los requisitos de calidad exigidos a los productores europeos.
Adulteraciones y fraudes en la miel
El problema de la adulteración de la miel no es nuevo. Durante los últimos años, distintas investigaciones han puesto en evidencia la presencia de fraudes generalizados en la comercialización de este producto. Según un informe de la Comisión Europea sobre alertas alimentarias en 2023, la miel y la jalea real estuvieron entre los productos con más denuncias por sospecha de fraude, representando un 9% de las notificaciones.
Uno de los fraudes más habituales consiste en la adición de jarabes de glucosa y fructosa para aumentar el volumen de la miel y reducir costos de producción. Además, en algunos casos se ha detectado el uso de aditivos y colorantes no permitidos, alterando las propiedades del producto. Otro problema recurrente es la ocultación del verdadero origen de la miel, dificultando la trazabilidad y el control de su calidad.
Una nueva normativa para mejorar la transparencia
Hasta hace poco, la normativa europea permitía etiquetar la miel con menciones vagas como “mezcla de mieles de la UE”, “mezcla de mieles no procedentes de la UE” o “mezcla de mieles procedentes de la UE y no procedentes de la UE”, lo que dificultaba conocer el origen real del producto. Sin embargo, en 2024 se aprobó una nueva Directiva que obliga a especificar el país de procedencia de la miel y, en caso de mezcla, detallar el porcentaje correspondiente a cada origen. A nivel nacional, esta normativa aún debe ser traspuesta en muchos países.
En España, desde 2020 es obligatorio que todos los productos envasados indiquen su país de origen, y ahora, con la reciente modificación de la norma de calidad de la miel, también se deberá informar sobre el porcentaje de miel procedente de cada país. Este cambio supone un avance en la protección del consumidor y en la lucha contra el fraude en el sector apícola.
Mayor control para una miel de calidad
La presencia masiva de mieles fraudulentas en el mercado europeo ha impulsado a organizaciones de consumidores y apicultores a exigir mayores controles por parte de las administraciones. La reciente modificación normativa representa un paso adelante, pero sigue siendo necesario un esfuerzo adicional para garantizar que los productos que llegan a los consumidores sean de calidad y cumplan con todas las garantías de seguridad alimentaria.
Para evitar la compra de miel adulterada, se recomienda optar por mieles con Denominación de Origen Protegida (DOP) o Indicación Geográfica Protegida (IGP), que garantizan un origen certificado y una producción controlada. En España, algunas de estas mieles con sello de calidad son:
DOP Miel de Granada
DOP Miel de La Alcarria
DOP Miel de Tenerife
DOP Miel de Villuercas-Ibores
IGP Miel de Galicia
El consumidor tiene un papel clave en la protección del mercado y la calidad de los productos que consume. Elegir miel de origen garantizado contribuye a fortalecer el sector apícola local y a fomentar prácticas de producción más sostenibles y transparentes en la industria alimentaria.