Salud

Hematólogos alertan sobre el uso de la aféresis con fines antienvejecimiento en personas sanas

Alertan sobre el auge de mensajes difundidos en redes sociales y en algunos medios de comunicación que atribuyen al recambio plasmático supuestos efectos de desintoxicación, eliminación de microplásticos o rejuvenecimiento

El plasma hiperinmune podría reducir los ingresos en UCI o fallecimientos por covid
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El recambio plasmático consiste en separar el plasma de la sangre del paciente y sustituirlo por otros fluidos, como albúmina o plasma sano, con el objetivo de eliminar sustancias perjudiciales presentes en la circulación sanguínea
El plasma hiperinmune podría reducir los ingresos en UCI o fallecimientos por covid

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Europa Press

Publicado el 18/06/2026 a las 17:14

La Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH) ha alertado sobre el uso de la aféresis con fines antienvejecimiento en personas sanas, al señalar que no existe evidencia suficiente que demuestre su eficacia o seguridad en este grupo de población.

"En estos momentos, disponemos de evidencia científica sólida de los beneficios que tiene este procedimiento terapéutico en pacientes con enfermedades concretas, pero no existe evidencia suficiente que demuestre que estas técnicas sean eficaces o seguras en personas sanas", ha explicado la secretaria del Grupo Español de Aféresis(GEA) y hematóloga del Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda (Madrid), Silvia Monsalvo.

En este contexto, la SEHH ha alertado sobre el auge de mensajes difundidos en redes sociales y en algunos medios de comunicación que atribuyen al recambio plasmático supuestos efectos de desintoxicación, eliminación de microplásticos o rejuvenecimiento.

Según los expertos, el recambio plasmático consiste en separar el plasma de la sangre del paciente y sustituirlo por otros fluidos, como albúmina o plasma sano, con el objetivo de eliminar sustancias perjudiciales presentes en la circulación sanguínea, como determinados anticuerpos.

"El recambio plasmático se utiliza, fundamentalmente, en enfermedades autoinmunes y neurológicas en las que existen anticuerpos circulantes que están causando daño al organismo", indica Monsalvo. Entre las patologías donde esta técnica ha demostrado beneficios clínicos destacan la miastenia gravis, el síndrome de Guillain-Barré y la púrpura trombocitopénica trombótica (PTT), además de algunos casos relacionados con el rechazo en trasplantes de órganos.

La especialista subraya, además, que algunos tratamientos difundidos recientemente por celebridades internacionales no corresponden exactamente a un recambio plasmático convencional. "Lo que se ha descrito en algunos casos mediáticos no es plasmaféresis, sino aféresis mediante columnas", apunta.

En este procedimiento, el plasma se hace pasar por filtros o columnas capaces de retener determinadas sustancias antes de devolverlo nuevamente al paciente. Estas técnicas sí se utilizan en hospitales para pacientes graves, especialmente en determinadas enfermedades autoinmunes o en situaciones de rechazo de trasplantes. Sin embargo, Monsalvo insiste en que "la evidencia científica disponible actualmente corresponde a pacientes que realmente necesitan estos procedimientos, no a personas sanas".

Además, subraya que no existe demostración científica de que estos sistemas eliminen de forma eficaz sustancias como los microplásticos, ni sobre qué cantidad podría llegar a retirarse realmente. "Tampoco sabemos con qué frecuencia habría que realizar estos procedimientos, porque la exposición a estas sustancias continúa existiendo", añade.RIESGOS Y USO RESPONSABLE DE RECURSOS SANITARIOS

Desde el GEA, que forma parte de la SEHH, también se recuerda que el recambio plasmático es un procedimiento médico complejo, que requiere un tratamiento de anticoagulación y una supervisión especializada.

"El anticoagulante utilizado puede producir alteraciones del calcio y el magnesio, provocando calambres, parestesias o sensación de frío", sostiene Monsalvo. Aunque la mayoría de las complicaciones suelen ser leves, también pueden aparecer hematomas y otras incidencias relacionadas con la técnica.

La hematóloga añade además otro elemento de preocupación: el uso de recursos limitados con finalidades no médicas. "En el recambio plasmático convencional se utiliza albúmina, que procede de donaciones de sangre y es un recurso escaso destinado a pacientes que realmente lo necesitan", recuerda.

Desde la SEHH y el GEA se hace un llamamiento a la población para desconfiar de mensajes pseudocientíficos o comerciales que prometen beneficios no demostrados. "El mensaje es claro: son técnicas médicas útiles y eficaces cuando están correctamente indicadas, pero actualmente no existe evidencia científica suficiente para justificar su utilización con fines estéticos, antienvejecimiento o de supuesto bienestar en personas sanas", concluye Monsalvo.

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