Salud

Una nueva estrategia contra el cáncer combina nanopartículas magnéticas y 'nanomensajeros' extraídos de plantas

En los últimos años, las nanopartículas han despertado un gran interés por su potencial como vehículos para transportar agentes terapéuticos de forma segura y eficaz

Las nanopartículas, héroes pequeños contra un mal gigante
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Las nanopartículas, héroes pequeños contra un mal gigante

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Europa Press

Publicado el 16/06/2026 a las 18:25

¿Pueden aliarse las nanopartículas que obtenemos de las plantas y otras de tipo magnético para encontrar nuevas terapias contra el cáncer? A esa pregunta ha respondido el proyecto europeo EMERGE (Engineered plant-derived extracellular vesicles tagged with magnetic nanoparticles as novel antitumoral agents), una investigación pionera orientada a diseñar nuevas estrategias de nanomedicina para el tratamiento del cáncer, que se está desarrollando en el Instituto de Nanociencia y Materiales de Aragón (INMA), instituto mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad de Zaragoza

La investigadora principal es Marisa Conte (CSIC), que lleva un año liderando esta línea de trabajo gracias a una prestigiosa Marie Sklodowska-Curie Postdoctoral Fellowship. La ayuda, concedida en la convocatoria Horizon Europe 2024 de la Unión Europea, comenzó oficialmente el 1 de julio de 2025 y cuenta con una duración de dos años.

El valor diferencial de EMERGE es que explora nuevas herramientas terapéuticas basadas en la combinación de vesículas extracelulares derivadas de plantas y nanopartículas magnéticas. Las vesículas extracelulares son nanopartículas naturales que las células utilizan como 'mensajeras', para comunicarse entre sí.

En los últimos años, han despertado un gran interés por su potencial como vehículos para transportar agentes terapéuticos de forma segura y eficaz. La investigación de Marisa Conte se centra en aprovechar las propiedades naturales de estas vesículas y combinarlas con nanopartículas magnéticas para desarrollar sistemas más selectivos y biocompatibles capaces de actuar frente a las células tumorales.

Una de las principales ventajas de esta aproximación es la posibilidad de emplear hipertermia magnética, una técnica que utiliza campos magnéticos externos para generar calor localizado y destruir células cancerosas de manera controlada, minimizando el daño sobre los tejidos sanos.

MODELOS TUMORALES TRIDIMENSIONALES

Además, EMERGE incorpora una importante dimensión colaborativa. Durante una estancia de seis meses en el Hospital Santobono-Pausilipon de Nápoles (Italia), la investigadora trabajará con modelos tumorales tridimensionales obtenidos directamente de pacientes oncológicos. Estos modelos permiten reproducir de forma más realista la complejidad de los tumores humanos y facilitan la evaluación de nuevas estrategias terapéuticas en condiciones más próximas a la práctica clínica.

La utilización de estos modelos avanzados permitirá analizar la eficacia de los nanocomplejos desarrollados en EMERGE y estudiar la respuesta de los tumores a los tratamientos propuestos, contribuyendo a acelerar la transferencia de conocimiento desde el laboratorio hacia futuras aplicaciones biomédicas.

Trabajar con organoides derivados de pacientes (reproducciones en miniatura del tumor del paciente del que se ha derivado) representa una nueva frontera en el desarrollo de terapias personalizadas. Como cada organoide se obtiene a partir del tumor de un paciente concreto, puede reproducir muchas de sus características biológicas y moleculares, que pueden diferir significativamente de las de otros pacientes. Esto permite evaluar estrategias terapéuticas de forma más precisa y adaptada a cada caso individual.

CENTRO DE EXCELENCIA SEVERO OCHOA

El Instituto de Nanociencia y Materiales de Aragón (INMA) ha sido el primero de esa Comunidad Autónoma en obtener la acreditación de excelencia Severo Ochoa, que concede la Agencia Estatal de Investigación. Ese reconocimiento supone una financiación de 4,5 millones de euros y la dotación de*cinco contratos predoctorales para el periodo 2024-2028. Se suman a los diez que ya se concedieron en la anterior convocatoria, cuando el INMA se quedó a las puertas de lograr la acreditación.

El INMA es un instituto mixto, que se creó hace tres años fusionando dos centros de investigación del CSIC y la Universidad de Zaragoza, precisamente para aspirar a esta mención de excelencia. Con cerca de 300 miembros, tiene más de 40 proyectos europeos en curso y una*media anual de 300 publicaciones y 7 millones de euros*obtenidos en programas públicos competitivos. Además, trabaja en colaboración con la industria, logrando en torno a un millón de euros anuales por contratos y regalías.

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