José Carlos Fuertes, médico, alerta sobre el consumo de Trankimazin: "Puedes perder la memoria"
Este experto alertó sobre los riesgos asociados al uso recreativo del Trankimazin, cuyo principio activo es el Alprazolam, especialmente cuando se combina con alcohol u otras sustancias como el cannabis y la cocaína


Actualizado el 04/06/2025 a las 08:29
En un reciente análisis sobre el consumo de ansiolíticos, José Carlos Fuertes, conocido médico español, reiteró la importancia de utilizar estos medicamentos exclusivamente bajo supervisión médica. Este experto alertó sobre los riesgos asociados al uso recreativo del Trankimazin, cuyo principio activo es el Alprazolam, especialmente cuando se combina con alcohol u otras sustancias como el cannabis y la cocaína.
UTILIDAD TERAPÉUTICA DEL ALPLAZOLAM
El Trankimazin es prescrito principalmente para tratar el trastorno de angustia. Esta condición psiquiátrica puede ser altamente debilitante, provocando sensaciones intensas de ansiedad, miedo a perder el control e incluso una percepción de inminente peligro de muerte. Los efectos del Alprazolam en controlar estos síntomas son indiscutibles cuando se utiliza adecuadamente, restaurando el bienestar de quienes lo requieren de manera legítima.
Sin embargo, cuando el Trankimazin se usa fuera del contexto médico, se convierte en un potente tóxico. Al mezclarse con alcohol y drogas recreativas, su actividad sobre los receptores neuronales cambia drásticamente, llevando potencialmente a estados comatosos, depresiones respiratorias, e incluso al fallecimiento.
Más allá de los peligros inmediatos, el uso inadecuado de esta sustancia puede resultar en graves consecuencias cognitivas. Daños neuronales significativos pueden conducir a pérdida de memoria, desorientación temporal y espacial, y trastornos del comportamiento como agresividad y desinhibición, afectando profundamente y de manera irreversible las capacidades psíquicas de una persona joven.
Fuertes subraya la necesidad de una conciencia pública clara sobre los peligros de las sustancias legales empleadas de manera incorrecta. El bajo coste y la fácil accesibilidad pueden engañar a muchos, especialmente jóvenes, con la ilusión de que se trata de una opción segura frente a las drogas tradicionales.
El énfasis debe estar en el uso controlado y racional de los ansiolíticos. Toda sustancia tiene el potencial de ser 'remedio o veneno' dependiendo de su uso. Fuertes termina con un serio aviso: el uso irresponsable del Trankimazin y otros medicamentos similares puede tener consecuencias devastadoras.