Espacio

Una nave soviética enviada a Venus en 1972 caerá este sábado en la Tierra

Su punto de impacto es un misterio: la cápsula podría precipitarse en cualquier lugar comprendido entre las latitudes 51,7° norte y sur, una franja que abarca desde el Reino Unido hasta el extremo sur de Sudamérica

Pieza de una nave de la URSS
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Europa Press

Publicado el 09/05/2025 a las 17:42

Una reliquia del pasado espacial soviético, olvidada durante más de medio siglo, está a punto de regresar a la Tierra. Se trata de un fragmento de la nave Kosmos 482, una ambiciosa misión enviada a Venus en 1972 que nunca logró abandonar la órbita terrestre. Ahora, este vestigio del sueño interplanetario de la Guerra Fría podría cruzarse con nuestro planeta de forma inesperada.

La cápsula -presumiblemente el módulo de aterrizaje originalmente diseñado para sobrevivir a las abrasadoras condiciones de Venus- caerá de nuevo a nuestro mundo este sábado. Según la Agencia Espacial Europea, el reingreso se estima para las 08:16 UTC del 10 de mayo, aunque el margen de error podría ser de varias horas. Su punto de impacto, en cambio, es un misterio: la cápsula podría precipitarse en cualquier lugar comprendido entre las latitudes 51,7° norte y sur, una franja que abarca desde el Reino Unido hasta el extremo sur de Sudamérica.

Con un metro de diámetro y un peso cercano a los 500 kilos, esta cápsula fue construida como un titán: diseñada para soportar las temperaturas infernales y la presión aplastante de Venus, su blindaje térmico y su estructura de acero podrían permitirle atravesar la atmósfera terrestre sin desintegrarse por completo.

Es mucho más probable que te toque la lotería a que te caiga encima este fragmento de basura espacial”, tranquiliza Stijn Lemmens, analista sénior de la ESA en mitigación de residuos orbitales.

Aun así, el enigma persiste: ¿caerá en el océano, como el 70% de los objetos que regresan del espacio, o tendremos la insólita visita de un artefacto soviético reentrando en llamas al cielo, como un cometa artificial de la Guerra Fría?

Más que un peligro, el regreso de Kosmos 482 es un recordatorio vívido de cómo los rastros del pasado pueden irrumpir, sin previo aviso, en nuestro presente. Un eco metálico de una era que soñaba con conquistar otros planetas… y que ahora vuelve a tocar tierra.

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